Índice de la Hemeroteca sobre Llanes

Revista de Asturias nº14
4 de noviembre de 1879

Nicolás Suárez Canton

Cuando poseídos de profundo y verdadero sentimiento registramos en las columnas de la REVISTA la muerte del distinguido asturiano con cuyo nombre encabezamos estas líneas, prometimos entonces dedicar otro recuerdo a la respetable memoria de nuestro cariñoso amigo el Ilmo. Sr. D. Nicolás Suárez Canton. Habíamos contado con su valioso apoyo desde que aparecimos en el estadio de la prensa para defender los intereses de Asturias, propagar los conocimientos científicos y literarios y dar a conocer las curiosidades y monumentos del país, que tantas veces inspiró su pluma y su pincel, y a más del siguiente importante trabajo con que nos honró pocos meses antes de su muerte, ocurrida en 4 de Noviembre último, aún esperábamos otros tan sentidos y estimables como los insertos en anteriores números.

Así por gratitud y por afecto publicamos las siguientes noticias de la vida del Sr. Suárez Canton al lado de su retrato. No vamos á escribir una extensa biografía ni a registrar en un articulo necrológico grandes acontecimientos políticos de un hombre célebre: pues únicamente pretendernos hacer un breve resumen de los patrióticos servicios de un buen asturiano, que, dentro y fuera de su provincia, contó con generales simpatías debidas a su bondadoso carácter y a su inteligencia.

Sesenta y tres años de edad contaba el Sr. Suárez Canton cuando falleció en su casa de Cangas de Tineo, tras de una existencia laboriosa dedicada siempre al bien de la patria con celo, desinterés y capacidad bien reconocidos. Huérfano de padre cuando contaba muy pocos años, pronto por falta de recursos tuvo que abandonar la carrera literaria para dedicarse al servicio público, siendo nombrado meritorio de la Contaduría de Propios y Arbitrios de Asturias en 1830, de donde pasó á la Diputación provincial en que llevó a oficial primero. Era alférez de la milicia nacional cuando la coalición contra el Regente Espartero y, habiéndose opuesto al pronunciamiento con su voto en una reunión pública, triunfante la revolución, no pudo seguir como antes en Oviedo y así con el valimiento del respetable Sr. Caveda pasó en 1845 a las oficinas del Gobierno político de Pontevedra, en cuyo Instituto de segunda enseñanza desempeñó por algún tiempo la cátedra de literatura. El ministerio Bahamonde le llevó á la sección de Contabilidad del Interior; desempeñó sucesivamente otros cargos y los de Inspector general de ferrocarriles en 1860. Ordenador general de pagos de Fomento en el mismo año y, llegando más tarde a Subsecretario del ministerio de la Gobernación, Director general de Correos y de la Caja de Depósitos, a su instancia por motivos de salud fue declarado cesante en 1866. El Sr. Suárez Canton, que en seis legislaturas fue también diputado a Cortes elegido por Cangas de Tineo, tuvo otros nombramientos en su brillante carrera, que más y más acreditan sus incesantes trabajos en la pública administración y sus aficiones predilectas a las bellas artes y letras y a la prosperidad de los intereses morales y materiales de la patria. Fue vocal de nuestra Comisión provincial de Monumentos históricos y artísticos, socio y representante en Madrid de la Económica de Amigos del país de Asturias, individuo de la junta para el arreglo de la Biblioteca de la Universidad de Oviedo y de la Comisión nombrada en 1862 para formar el Reglamento del servicio de Obras Públicas, jurado de la Exposición nacional de Bellas Artes en 186o y de la provincial asturiana en 1875 y, finalmente, Comisario regio de Agricultura en esta provincia. Así mismo había sido presidente de la Comisión liquidadora del ferrocarril de Játiva al Grado de Valencia por cuyo desempeño se le dieron las gracias de Real Orden, atendiendo al grande servicio que prestó al Estado, para el que obtuvo un beneficio de catorce millones de reales, después de un minucioso y muy prolijo expediente y, había hecho también notables trabajos siendo jefe de negociado en varios ministerios, como un dictamen sobre la abolición de la moneda “macuquina” en Puerto Rico y otro sobre Contabilidad municipal de las Provincias Vascongadas. Por último, para el comenzado Diccionario de Política y Administración dirigido por los Sres. Barca y Suárez Inclán, escribió dos eruditos artículos que permanecen inéditos.

Tales son los rasgos principales de la vida de nuestro ilustrado paisano. “La alta y merecida posición que el Sr. Suárez Canton llegó á ocupar en la administración pública, se ha dicho con verdad en la Ilustración Española y Americana, debe servir de ejemplo a los que duden que el verdadero mérito se abre siempre paso a través de dificultades que parecen insuperables y mucho más si está fundado en grandes pruebas de laboriosidad y constancia.” Y sin embargo, Canton habla nacido más para artista que para empleado en una oficina. Tenía extremada afición a la pintura, a la música y a la poesía, y en todo era un aficionado entendido; sus dibujos, acuarelas de sus álbumes y ensayos de pintar al óleo{1} prueban los progresos que habría hecho al educarse en otro teatro más artístico que Oviedo y en otras circunstancias, aunque su poca salud y la necesidad de ganar el sustento le impidieron dedicarse a las bellas artes y ni aún a las bellas letras con la intensidad y constancia necesarias. Por lo mismo había hecho sus estudios sin gran método y a medida que le eran necesarios tanto para la prensa como en sus citados cargos en la pública administración, y en unos y otros trabajos aparecía tal como era reflejando su imaginación expansiva y su carácter bondadoso y justificado. Persona de honradez selvática, como habría dicho D. Javier de Burgos, merecía siempre la confianza de sus jefes, porque no había hecho o razón que él no buscase y ni por interés y pasión se apartaba jamás de lo que creía justo. Amigo afectuosísimo, leal y consecuente, fue hombre de ideas liberales y enemigo implacable de los que creía poco honrados, estando siempre en su punto en lo que toca al honor y a la delicadeza. ¿Qué más puede decirse en su justo elogio que los anteriores merecimientos acreditados por un respetabilísimo hombre público, compañero de nuestro paisano?

Concluimos asociándonos a las siguientes lineas de la citada Ilustración Española y Americana: “El Sr. Suárez Canton, cuya modestia era la mejor prueba de su valer, deja insertos en los periódicos literarios de Oviedo y algunos de esta corte no pocos artículos y poesías estimables, que debieran ser recopilados por un amigo cariñoso, como delicada ofrenda a su memoria.”{2} Mucho ganara con ello la patria literatura y el conocimiento de la extranjera, a la que era en extremo aficionado, particularmente a la de Italia, Francia é Inglaterra. Las bellezas y la historia de su provincia tuvieron en él tan inspirado cantor como puede acreditarse con las siguientes bellísimas estrofas de su oda al nacimiento de la Princesa de Asturias:

Allí bosques sombríos tendréis y amenos valles, donde el aura con suave aliento el ánimo restaura, y cristalinos ríos

que templan el ardor de los estíos.

Nunca el poder romano afianzar allí la planta pudo, y de Pelayo ante el radiante escudo el alarde africano

allí rodó desde la cumbre al llano Y todavía resuena

el eco allí con que el primer rugido fue del león de España respondido, y que de Santa Elena

al moderno Alejandro hundió en la arena.

Notas

{1} Uno de sus últimos trabajos como pintor fue el retrato al óleo de su hermano político el Ilustrísimo Sr. D, José Urja, director general de Obras públicas, y constante favorecedor de la provincia, con destino a la Iconoteca de hijos ilustres y distinguidos de la Universidad y Asturias.

{2} En la primera REVISTA DE ASTURIAS (1858- 1859) se publicaron diferentes composiciones poéticas originales y traducidas del Sr. Suárez Canton. N, ° 1: “Oda premiada en el certamen abierto en Madrid con motivo de la orden mandando erigir un monumento al ilustre patricio D. Agustín Argüelles.”—N.° II: “El aviso” (soneto) y “Beranger” (traducción). —N.° IV: “Childe Harold (canto de despedida a Inglaterra), traducción. —N.° V: “Id. canto 4 VI: “En un álbum debajo del retrato de Lord Byron.—N.° VII: “Poniatowskis” (canción de Beranger).—N.° X: “A la Reina.”

Fermín Canella Secades
Revista de Asturias nº 14 - 4 de noviembre de 1878

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