Hemeroteca sobre Llanes

Ibérica
Barcelona, 14 de mayo de 1927

La Necrópolis dolménica de la sierra plana en Vidiago

Primera estación neolítica descubierta en Asturias

Portada del número en el que apareció este artículo. Ibérica, 14 de mayo de 1927. Es este el tercero de la serie de artículos que venimos escribiendo sobre este tema; los dos anteriores se publicaron en esta misma Revista (Vol. XXI, n. 510. Pág. 25 y Vol. XXIII. n 581 Pág. 360).

Fue siempre pródiga esta zona oriental de Asturias y principalmente los concejos de Llanes y Ribadedeva en yacimientos de las fases distintas del paleolítico; la constitución característica de estos terrenos favoreció la formación de muchas y espaciosas cavernas que brindaron, en remotísimas edades, cobijo a los hombre del paleolítico; en esas cuevas nos dejaron señales indudables de su paso por el camino de la vida, de su industria, de su arte, de su religión y de sus costumbres. Cuando surgieron los modernos estudios de prehistoria pudo Asturias manifestarse, elocuentemente, presentando la riqueza arqueológica que atesoraba en sus entrañas y que correspondía a las fases distintas de la edad antigua de piedra.

Absorbida toda la atención de los estudiosos con esta riqueza y abundancia del Paleolítico, no paró mientes en rastrear las huellas del Neolítico, ni en fijar el periodo inicial del mismo, dándose el caso de hallarse Asturias, que es tan rica en manifestaciones del Paleolítico, completamente ayuna de manifestación alguna del Neolítico, según afirman algunos.

Figura 1. excavando el túmulo VI.- Túmulos del Llano de la Capilluca al empezar las excavaciones (Fotos n.Bustamante)

El Asturiense y Peña Tú.— Afirman ciertos autores que entre las etapas de industrias que sirven para rellenar el pretendido «hiatus» que se creyó existía entre el Paleolítico y Neolítico, figura una que aparece como elemento completamente nuevo en el NW de España, después del Azilio-Tardenosiense, y que se le debe denominar «civilización asturiense» .

Hay otros autores, sin embargo, que sostienen que no hay razón para que la que se pretende determinar como civilización «asturiense» se la incluya en el Epipaleolítico, sino que más bien se le debe incluir en el Neolítico Inicial. Mi opinión también es ésta: la única modalidad típica de los concheros del Cantábrico, es el «pico» , en lo demás coincide en todas sus partes con los concheros que se incluyen en el Neolítico inicial, por lo tanto puede haber razón para decir que el «pico asturiense» es una modalidad típica, como tal instrumento, dentro del Neolítico inicial del NW de España, pero no para afirmar la existencia de una «civilización asturiense» perteneciente al Epipaleolítico o periodo de transición del Paleolítico al Neolítico.

Fig 2. Explorando los túmulos del llano de RiegoLa cronología de Peña Tu también está mal determinada y, por lo tanto, graciosamente, se la incluye en el período Eneolítico, ya que la única razón en que se fundaron para ello fué el interpretar como puñal y «puñal de cobre» a una de las figuras allí grabadas: en números anteriores hemos dicho que no había razón para tal interpretación, mucho menos para fijar en el Eneolítico las pictografías Peña Tu, cuando las excavaciones que venimos efectuando en los túmulos-dólmenes de la Sierra Plana, presididos por el monumento de Peña Tu, nos están diciendo que tanto por la estructura de los mismos dólmenes, cuanto por los objetos en ellos encontrados, son de un período marcadamente Neolítico, y que por lo mismo las pinturas y grabados de Peña Tu, tan íntimamente emparentados con los dichos dólmenes, son Neolíticos, sin que, en buena lógica, haya razón para asignarles otra fecha por analogías con pinturas y grabados de piedras del dolmen de Santa Cruz, en Cangas y con la piedra dolménica de Pola de Allande, halladas la una a cuarenta kilómetros y la otra a más de un centenar de kilómetros de Peña Tu.

Todos estos por menores serán objeto de un trabajo más detenido y detallado por hoy sólo queremos decir, que el Asturiense, como tal civilización o período, no existe y que el «pico asturiense» , es sólo una modalidad típica del Neolítico inicial, que, tal vez, en esta zona del Cantábrico, subsiste hasta la última fase del Neolítico en la cual se ha de poner también a Peña Tu.

De no admitirse esto hay que borrar en los libros las nociones más elementales de la cultura Neolítica y hay que confesar que en Asturias no se encuentran manifestaciones de la primera edad de la piedra pulimentada; en primer lugar por que hasta ahora no se han buscado, y en segundo, porque después de haberlas buscado y tras de haberlas hallado, con éxito, y en «situ» en esta zona del oriente de Asturias, en esta meseta de Sierra Plana, se quiere hacer frente a la evidencia para seguir sosteniendo respecto de Peña Tu y del Asturiense, un juicio marcadamente apriorístico.

Fig 3. Hachas pulimentadas, puntas de lanza y de flecha halladas en los túmulos dólmens de la Sierra Plana (Vidiago)Los dólmenes de Asturias— Hasta hace aún bien poco tiempo se decía que Asturias era pobre y escasa en monumentos megalíticos: se sabía que existía una pequeña zona en Boal y en algunas otras partes más del occidente de Asturias y se tenían noticias del dolmen de Santa Cruz de Cangas y otros tres más de Abamia, que fueron objeto de reciente estudio.

Fig 3. Hachas pulimentadas, puntas de lanza y de flecha halladas en los túmulos dólmens de la Sierra Plana (Vidiago)Nos ha cabido a nosotros la satisfacción de descubrir una cadena de treinta y seis dólmenes en la meseta de esta Sierra Plana de Vidiago; la Comisión provincial de monumentos y la Excma. Diputación nos han prestado su ayuda para explorarlos y estudiarlos y en estas páginas vamos recogiendo las enseñanzas de aquellas exploraciones y estudios.

Esta cadena de dólmenes nos ha dado la pauta para estudiar otras análogas que corren por los montes asturianos y que nos permiten ya asegurar que Asturias es rica y pródiga en megalitos, y que en ella tiene el Neolítico lucida representación.

Después de descubiertos estos dólmenes de Sierra Plana se ha visto que continúan estos por toda esta región oriental de Asturias y en la parte occidental de Santander, en la Sierra Plana de Pesues.

Hace pocos días me decía el conocido escritor don Constantino Cabal que había visto en los altos de San Martín de Oles, en Villaviciosa una carrera de dólmenes, como los de Sierra Plana, y otra igual, y tan numerosa en la parte montañosa de Tineo: en esta parte, subiendo la pendiente cuesta de la Espina, a todo el andar del poderoso Lancia, distinguí perfectamente los túmulos que se siguen y suceden los unos a los otros coronando las crestas de aquellas sierras.

No cabe ya afirmar que la civilización megalítica escasea en Asturias y en la Montaña: abunda tanto como en Galicia y tanto como en Cataluña y sirve de punto de enlace a la una con la otra a todo lo largo de la costa cantábrica.

Nuevas exploraciones y hallazgos en Sierra Plana— La vasta planicie de esta Sierra está arbitrariamente dividida en porciones llamadas «llanos» ,.. teniendo cada uno su nombre determinado y sus correspondientes linderos.

Fig 4. Raspador, cincel, cuchillos y otros objetos.Así, comenzando por el extremo occidental de la Sierra, donde se destaca el mogote de piedra, denominado Peña Tu, nos encontramos con el llano de este nombre: sigue después el llano de las Mesas, el llano de Riego, el de Vidiago, el de la Capilluca, etc.

Por todos estos llanos se suceden los túmulos dólmenes siguiendo una línea a todo lo largo de a Sierra de vez en cuando los dólmenes forman grupos de tres o de seis, y, alguno que otro se separa de esta trayectoria para fijarse más al norte.

Esta trayectoria seguida por los dólmenes no es caprichosa: ellos son aún hoy en día los jalones más seguros para cruzar la Sierra en toda su longitud y sin extravío: en la parte N, en los sitios más estratégicos, y en los puntos donde la Sierra inicia su descenso, se destacan algunos como avisando a los que transitan por la planicie costera que allá por las alturas está la región dolménica.

Para proceder con orden siguiendo en este artículo el mismo plan que seguimos en estas últimas exploraciones empezaremos por estudiar los dólmenes de:

El llano de la Capilluca. — Abarca este llano una porción bastante extensa del terreno de Sierra Plana, y hállase deslindado por los siguientes términos, al N por el Cotero llano; al 5 por el llano de Pico Redondo, al E por Bocallus y carrada de Vidiago; al W por la carrada de las Cobariellas.

Hay en este llano seis tú mulos-dólmenes cinco de ellos se alinean en recta desde la carrada de Vidiago hasta la de las Cobariellas, a estos los designaremos con números correlativos del uno al cinco: y otro aislado de éstos que designaremos con el número seis (Fig. 3.9).

Como es corriente en estos túmulos, presentaban todos ellos señales de haber sido excavados en el centro, ha ya muchos años, por los codiciosos buscadores de tesoros. Confiábamos sin embargo, no había de resultar infructuosa nuestra exploración, ya que los tesoros que nosotros buscábamos nada importaban a los que en la excavación nos habían precedido.

Fig 5. Rueda de molino de mano hallada en los dólmenes de Sierra Plana de VidiagoTúmulo nº 1. — Destaca sólo un metro de la superficie del suelo y tiene un diámetro de catorce: el círculo está formado de piedras estrechas, de medio metro de largo próximamente, estas piedras están, hasta su mitad, clavadas en la tierra, inclinadas todas ellas hacia el centro de la circunferencia, formando un verdadero cromlech. Se presentan estas piedras, indistintamente y en la misma forma, en todos los túmulos que hemos explorado en esta Sierra, y raramente se ve que sólo tienen por objeto contener la presión de la tierra y piedras que forman el montículo artificial, o túmulo, que se construía sobre los dólmenes o enterramientos.

Empezamos la excavación abriendo ancha zanja en sentido longitudinal: bajo la primera capa de tierra vegetal, sigue una ligera capa de guijo, después una capa de tierra suelta y a continuación el suelo natural.

En el centro del túmulo se profundizó la excavación a dos metros y se encontraron bajo una capa de arcilla, cenizas y residuos de carbón, que nos hicieron creer que el cadáver allí enterrado había sido incinerado.

No hallamos en todo el desmonte de tierras piedra alguna, grande ni pequeña, de las que son típicas en las construcciones dolménicas.

A los dos metros de profundidad nos encontramos en el centro con una losa de mediano es con dimensiones de 0'75 x 0'45 metros, colocada horizontalmente, al levantarla pudimos observar que estaba cubriendo un hoyo de las mismas dimensiones, excavado en la arenisca de montaña: este hoyo hallabase relleno de tierra suelta que, al cribarla, nos proporcionó una punta de flecha de pedernal, biconvexa, finamente tallada por ambas caras, sin pedúnculo ni aletas, que a juzgar por su factura pertenece al pleno Neolítico mide 0'024 X 0'020 en su parte más ancha (Fig. 3ª . n.11).

Túmulo II— Está inmediato al anterior: destacaba muy poco de la superficie del suelo y esto nos indicaba que los materiales allí empleados para formar el montículo habían sido tierra y arcilla.

Tiene un diámetro de 10 metros, la circunferencia está determinada por piedras enhiestas e inclinadas hacia el centro. Se hizo la excavación como en el anterior pudiendo comprobar la sucesión de de tierra y arcilla. En el centro, y a dos metros y medio de profundidad aparecen, descansando sobre endurecida capa de arcilla, piedras de regular tamaño, caídas las unas sobre las otras. Eran las piedras que habían formado la cámara dolménica y que acusaban en su desorden la intervención codiciosa de algún buscador de tesoros. Sobre la capa de tierra que las recubría recogimos una punta de flecha: es de jaspe. plano-convexa, retocada por su parte plana, la parte convexa presenta dos caras, de las cuales, una de ellas ofrece la forma primitiva del núcleo, y la otra está cortada y tallada, formando ángulo con esta primera: mide 0'023 X 0'019 (Figura 3ª , número 12).

Al remover las piedras que habían formado la cámara dolménica, la azada dejó al descubierto una oquedad y continuamos profundizando medio metro más consiguiendo dos nuevos hallazgos, los dos muy interesantes y significativa, una rueda de molino, de tosca factura (Fig. 5) y de piedra de grano, con diámetro de0'70 m., agujereada en su centro: junto a ella estaba un típico «pico asturiense» (Fig.ª ) que no presenta señales de haber silo usado, que seguramente fué colocado allí como ofrenda: junto al pico; recogimos un percutor y un machacador y una porción de lascas de pedernal.

Túmulo nº III. — Tiene un diámetro de 9'80; su forma y estructura es como los anteriores: en el dentro y a la profundidad de 1'80 hallamos revueltas y en desorden las piedras de la cámara dolménica: sólo quedan en su sitio las de la cabecera. Alternando con las capas de tierra se encuentran cenizas y carbones: el cribado de tierras nos proporciona, como único hallazgo, un raspador triangular, de corte biselado, como los hallados en los dólmenes catalanes y portugueses, que mide 0'030 / 0'015 (n. 3, Fig. 4,).

Túmulo n. IV— Es éste el de mayores dimensiones y de mayor altura, pues tiene un diámetro de 20 metros con una altura en el centro de tres: fué muy laboriosa la excavación pues el túmulo estaba formado en su mayor parte de gruesas piedras encajadas las unas en las otras y escalonadas todas hacia el centro.

Este túmulo también ha sido explorado, pero afortunadamente, no habían profundizado lo bastante y esto nos permitió llegar a la base del mismo.

Hubo que ahondar hasta tres metros y medio quedó al descubierto el dolmen: es éste muy rudimentario, de poco más de un metro en cuadro: tres de sus lados estaban formados por las excrecencias de la arenisca que forma el piso natural de la Sierra: la otra parte estaba formada por una enorme piedra con su cara plana hacia el interior: la cobertura formábanla unas cuantas lajas, encajadas las unas en las otras: en el interior había tierra suelta y ningún resto humano, pues es casi imposible que puedan conservarse dada la humedad allí reinante.

Cribada esta tierra nos dió los siguientes objetos: un hacha de arenisca de tipo cuadrangular, muy bien pulimentada y de afilado corte semicircular, presentando señales bien claras de haber sido usada y enmangada: mide 9'13 X 0'045 en su parte más ancha con un grosor en el centro de 0'034 (Fig. 3, n. 2); otra hacha pequeña, mejor diríamos cincel, de irreprochable factura y fino pulimento, es de pedernal y de tipo triangular; mide 0'040 x 0'013 (n. 8. Fig. 4) un precioso cuchillo de alabastro, de dono curvo y doble filo terminando en punta curva y que sor prende por la técnica y delicadeza de su ejecución mide 0'070 x 0'014 (n. 6, Fig. 4.): y, por último, un trozo pequeño de otro cuchillo.

Túmulo n. V— Formado de tierra y gruesas piedras, con un diámetro de 14 metros. Verificada la excavación también encontramos removidas, y tiradas las unas sobre las otras, las piedras del dolmen: cribada la tierra recogimos una porción de lascas de pedernal, y, como único objeto aprovechable, otro cuchillo de cuarzo muy blanco; es un ejemplar notable por su tamaño (0'124 x 0'020) y por su ejecución: es de dorso curvo, terminado en afilada punta. y de doble filo (n 7, Fig. 4.).

Fig 6. Cuchillo, punta de lanza y trozos de un ídolo.Túmulo n. VI— Tiene un diámetro de 17'5 metros: está formado por capas de tierra que van alternando con otras de piedra; en el centro, a poco mas de un metro de profundidad hallamos también en desorden las piedras de la cámara dolménica: entre los objetos recogimos una hacha de pizarra de fino pulimento y corte semicircular muy afilado, sin señales de haber sido usada, mide0'90 x0'40 (n. 3. Fig. 3.): otro objeto de pizarra, pulimentado, de forma tronco-córtica, que no tiene trazas de ser arma ni utensilio, pero que suponemos fuese algún amuleto o idolillo.

Por último hemos de anotar entre los hallazgos de este dolmen, uno muy significativo, que es un ídolo excavado en piedra arenisca (Fig. 6.) es una especie de estela funeraria, que reproduce, en conjunto, el mismo ídolo funerario de Peña Tu, mide0'45 x0'20.

Terminada la exploración de esta serie de túmulos-dólmenes del «llano de la Capilluca» pasamos a explorar otro allí cercano, inmediato a una peña, que llaman Peña Jilera y que, por lo tanto, nosotros denominaremos:

Túmulo de Peña Jilera— Es de reducidas dimensiones, pues sólo tiene un diámetro de siete metros; está formado el túmulo por un hacinamiento de piedras; lo que constituyó la cámara funeraria había sido torpemente destruido: se hizo la excavación, se removieron todas las piedras, se sacó y cribó la tierra, y hemos sido afortunados en el hallazgo de materiales; a más de numerosas lascas de pedernal, recogimos lo siguiente:

Una hermosa punta de lanza de pedernal, biconvexa, finamente tallada por ambas caras, de ejecución acabadísima y que puede competir con los mejores ejemplares de su género: mide 0'060x0'015 (n. 9, Fig.3).

Otra punta de lanza, de cuarzo blanquísima, también biconvexa y tallada con gran perfección y arte por las dos caras; es de un tamaño igual a la mitad de la anterior (n. 2, Fig. 4)

Dos cuchillos de pedernal, de pequeño tamaño, de dorso curvo y doble filo (núms. 1 y 4, Fig. 4.).

Y por último una muela de mano para moler cereales, formada de un canto de arenisca seccionado.

Túmulo de Vidiago. — Siguiendo Sierra Plana en dirección a Peña Tu, se encuentran, después de estos túmulos del «llano de la Capilluca» , que acabamos de reseñar, otra sede de túmulos, enclavados en el llamado «llano de Vidiago» y de los cuales y de la exploración efectuada en los mismos y hallazgos obtenidos hemos dado cuenta en el número anterior, reproduciendo una fotografía de uno de los dólmenes que se encontró entero.

Fig 7.I.Pico asturiense hallado en el dolmen nº  III de Sierra Plana. II. Íd hallado en el conchero del Puente de Puertas (Vidiago)Túmulos de Riego. — En el llano así denominado sólo existen dos túmulos, y los dos en muy malas condiciones para estudiarlos, porque parte de sus piedras y tierras se aprovecharon para la construcción de un camino que pasa a la vera de los mismos. En la pequeña excavación que se pudo efectuar, hallamos tan sólo un núcleo y proyectil fusiforme de pedernal, tallado y con dos filos (n. 5, Fig. 4.)

Dónde terminan estos túmulos de Riego, se estrecha la Sierra y se deprime el terreno formando una pequeña barranca, al cabo de la cual está el llamado «llano de las Mesas» , ya en las proximidades de Peña Tu.

Túmulo del llano de las Mesas. — Este llano de las Mesas es de corta extensión, y en él se da un solo túmulo, que fué objeto de nuestra exploración y estudio.

Tiene un diámetro de diez metros está formado de tierra negruzca y suelta hasta la profundidad de metro y medio: después se encuentra una espesa capa de arcilla muy endurecida; bajo esta capa estaban arrumbadas las grandes piedras del dolmen: al removerlas recogimos una hacha triangular, de arenisca, pulimentada con cortes semicirculares bastante romos; no presenta señales de haber sido utilizada: mide0'95 x0'40(n. 5, Fig.3) Recogimos también, en el mismo lugar un triturador de granos y un trocito de mineral de hierro, que parece debió de sido usado como bruñidor (número 13. Fig. 3.).

Y por último otro «pico asturiense» , de factura bastante análoga a los que se encuentran en el conchero del monte de Santa Tecla, en Laguardia.

Llano de Peña Tú.-Al de las Mesas sigue el llano Peña Tu, que es donde le la Sierra Plana por su parte occidental: hay en este llano un túmulo: de él dimos cuenta en el artículo anterior y publicamos entonces una fotografía de la punta de lanza en él encontrada (n. 10. Fig. 3ª ).

Con esto damos por terminada la reseña de los últimos trabajos efectuados.

Conclusión.— Estas últimas excavaciones han confirmado nuestra primera opinión, de que esta necrópolis, por la estructura y forma de los dólmenes, y por el utillaje en ellos recogidos, es marcadamente Neolítica, y como esta necrópolis es el que mejor prueba la autenticidad y el objeto de las pictografías de Peña Tu, deducimos, por deducción más lógica que la que hasta ahora ha venido sosteniendo lo contrario, que las pinturas y grabados de Peña Tu pertenecen a la época Neolítica, según los caracteres que asignan al Neolítico los modernos estudios de Prehistoria.

Además de las hachas y puntas de flecha recogidas, que acusan por su factura su procedencia Neolítica, tenemos a nuestro favor, la rueda de molino, los trituradores de grano que están indicando la existencia de pueblos que ya conocían la agricultura.

Destácase además el no haber hallado objeto alguno de metal, en todas las exploraciones efectuadas, y sobrado se entiende que la presencia de tales objetos es la mayor y casi la única prueba para fundamentar la época Eneolítica; de igual manera que lo contrario fundamenta nuestra opinión a favor del Neolítico.

Hemos hallado, sin embargo, «picos asturienses» : su presencia en los túmulos nos hace ver ya alguna relación entre los concheros y los dólmenes, y entre los cocheros, y Peña Tu, y si, por ahora no se quiere admitir que sean sincrónicos, si nos fuerzan a decir que casi se dan la mano, que entre los concheros y las pictografías de Peña Tu no media esa inmensidad de años que se quiso fijar colocando a los primeros en el epipaleolítico y a segundo en el eneolítico. En resumen parece todo esto indicar que la llamada «civilización asturiense» , como tal civilización o tal periodo, no existió, sino que la así denominada, los concheros del Cantábrico son una fase del neolítico, y no sólo del Neolítico inicial, sino también del medio y acaso del pleno Neolítico, siendo el «clásico pico» , una modalidad, como tal instrumento que bien está denominarlo «asturiense» . Y no hay razón para repudiar al «pico» por su tosca factura de las industrias neolíticas, porque en aquellos tiempos, como en estos, se acondicionaban los instrumentos para el fin de su utilización, y en este caso, y en el supuesto de que los «picos» no tuviesen otro objeto que el de despegar los mariscos de las peñas de la costa, no se explica que a tal objeto empleasen una fina y bien pulimentada hacha o una punta de delicada talla.

Dada la utilización a que se supone se destinaba «el pico» y supuesto que en pleno período Neolítico el hombre buscaba para su sustento la caza y la pesca, además de lo que le producía la tierra con su rudimentario laboreo, se puede incluir el «pico asturiense» entre los útiles del Neolítico.

Por último, el ídolo o trozo del mismo hallado en uno de estos túmulos de Sierra Plana es una prueba más de la unión y relación que existe entre esta necrópolis dolménica y la diosa neolítica que esculpida en Peña Tu la ampara y defiende.

José F. Menéndez Pbro.,
C. de la Real Academia de la Historia
Vidiago, diciembre de 1926.

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