Apuntes de Llanes

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Capítulo V, Libro I

Casa y linaje de Rivero

I. Fundación y Armas

Una de las casas solariegas más antiguas de esta villa de Llanes, aunque hoy se halla transformada por las reparaciones que sufrió a causa del trascurso de los años, es sin duda ninguna la llamada de Rivero que en el día posée el Excmo. Sr. Marqués de Canillejas, vecino de Oviedo, y habita su administrador en este Concejo. Forma esta casa parte de la muralla oriental de la población, e indica ser mas antigua que la misma muralla, obra del tiempo de los Romanos segun escriben algunos, y que yo la creo más bién de la época en que los árabes invadieron la España, derrocando en Guadalete el dominio y poder de los Godos el 9 de Septiembre, año de 714.

El Canónigo Tirso de Avilés en su sumario de «Armas y Genealogias de Asturias» recopilado de varios autores, escrito por los años de 1550, dice así.–«Riveros.–Los de este linaje y apellido de los Ríveros, son muy buenos hijos–dalgo, y de solar muy antiguo en el concejo de Olloniego: pintan por armas Una Torre Encima De Una Roca, Riveras De Un Río En Campo Verde, y encima de lo alto de la torre, una cruz roja ardiente en medio de dos árboles verdes a manera de pinos, por la puerta de la cual torre, sale un caballero encima de su caballo, y delante de él, un escudero con una larga lanza al hombro, y un lebrel. La historia y blasón de estas armas, se dice fue, que el tiempo que los romanos enviaron sus capitanes a conquistar provincias, llegaron a las Asturias de Oviedo, a donde pusieron su cerco sobre un castillo que estaba fundado sobre una roca, riveras de un río, que se tiene por cierto fue el castillo de Tudela, e teniendolo cercado por temor de no dejar aquella fuerza a mal recado, el Señor de ella salió a escaramuzar con los Romanos, con algunos hijos y criados, al cual mataron, y quedó envestida en el Castillo la Señora y mujer del dicho caballero Asturiano, la cual lo defendió valerosamente, y teniendo en poco a los Romanos, les envió un epitafio que decía –A las Aves dá Descanso la Rivera. Y a mí por Señora de Ella – y viendo los romanos que en tampoco los tenían, alzaron el cerco de sobre el Castillo y escribieron una letra en una piedra, que hoy día, se halla en las ruinas de dicho castillo. La cruz, fue por la defensa, que con ella se comenzó la restauración del Infante Pelayo; Todos la traían por bandera en aquellos tiempos, en todas sus guerras; y por haber sido la victoria riveras de un río, los que allí se hallaron, y de ellos dependieron, se llamaron Riveros: del cual apellido hay algunos en este principado, especialmente en las villas y concejos de Llanes y Colunga.»– Hasta aquí Tirso de Avilés.

Ahora bien; es preciso notar, que la casa de Rivero en Llanes, es de figura de torre fuerte; que no amata con ninguna otra ni con terreno ageno; que se halla encima de una roca orillas del río Carrocedo, y de la Rivera que vulgarmente se llama el Rivero; Que a pesar de las muchas reparaciones y agregos sufridos, aún conserva en su fachada principal, que está al Norte, puertas, ventanas, diversas saeteras, y otras señales de casa fuerte antiquísima, y sobre todo el escudo de sus armas, que aunque gastado por el tiempo, es exactamente como le describe Tirso de Avilés: Esto nos hace creer que dicho señor equivocó a Olloniego con Llanes, y tanto más lo creemos, cuanto que Custodio y Carvallo afirman, que el castillo de Tudela fue edificado por los Romanos, cuando invadieron las Asturias, reconstruido por Alfonso III el Magno en el siglo IX, y mandado demoler en el XIV por el Rey Don Juan 1º pues dicho se está que si el citado Castillo lo fundaron los Romanos, no pudo ser él, el que estos cercaron a su llegada que estaba ya construido, y por consiguiente no está en lo cierto Tirso de Avilés al hacer del castillo de Tudela la referencia que solo corresponde al de Llanes. Confirma lo que exponemos el mismo Tirso al decir que del apellido Riveros hay algunos en este principado Especialmente en las villas y concejos de Llanes y Colunga.

II. Antigüedades

Consta por tradición y por documentos auténticos que la villa de Llanes fue quemada en el año de 1481, apenas abierta al culto su nueva iglesia parroquial, y que en el incendio perecieron los archivos públicos y particulares, que contenían muchos y valiosos documentos antiguos. Esto, no obstante, se prueba que la casa de Rivero es más antigua que las murallas de la villa: primero; por que la pared de dicha casa que mira al oriente, sirvió siempre de cerca por aquella parte, como se justificó el año de 1656 a petición de D. Juan de Rivero y Posada, dueño y poseedor de la misma, con asistencia e intervención del señor Don Sebastian Hurtado de Corcuera, Caballero del orden de Alcántara, del Consejo de Guerra, Gobernador y Capitan general de este Principado de Asturias, y cuatro villas de la costa del mar, que vino de orden del Rey a visitarla, en cuyo año, se reedificó dicha casa de Rivero, como hoy se halla, por haberse caído a tierra toda la dicha pared que mira al Oriente–y que servía también de cerca de la villa como hoy sucede–. Segundo; por que tiene la casa dos puertas que salen a la muralla, una por el Sur y otra por el Norte, encima de la puerta o arco llamado de San Nicolás. Y tercero; porque si la pared antigua de la casa hubiera sido propiamente muralla de la villa no se hubiera caido, en atención a que sobre no ser tan antigua como la de la casa, es de mucho ancho, y de una argamasa muy fuerte.

Lo mismo consta de un apeo antiguo en que declaran testigos la figura y posición de la pared antes de reedificarse, así como de algunos pleitos que existen en el archivo eclesiástico de este Obispado y que viene a probar de una manera cumplida, que la casa de Rivero en Llanes es más antigua que sus murallas.

III. Patronatos y Señoríos

A la casa de Rivero perteneció la presentación de la mitad de la Abadía de Pendueles, por haberla fundado D. Pedro Pendueles o Rivero, y la otra mitad a los feligreses, y en 1736 se declaró patronato del Rey. Posteriormente, esta Abadía se redujo a dos curatos y dos hijuelas, para mayor comodidad de los cinco pueblos que comprendía.

El dueño de la misma casa de Rivero tiene el patronato de las dos capellanías fundadas en la iglesia Parroquial de esta villa, en el altar de Nuestra Señora del Rosario, y es unico presentero de ellas.

Tambien lo es de la capellanía Nuestra Señora del Carmen, inmediata a la casa, de que sólo la divide un pasillo con obligación al Capellan de decir Misa en la misma capilla todos los domingos y días de fiesta.

El patrono único de dos obras pías de dotación de doncellas; la una de cincuenta mil maravedís cada año, a la doncella que nombrase para tomar estado; y la otra, que por sus quiebras y baja de censos solo tiene lugar cada tres años, es de cincuenta ducados, tambien por una vez a una doncella.

Tiene más el patronato de la ermita y capellanía de San José, en la hería de esta villa, parage desierto, donde se celebraba misa el día del Santo, y en otros durante el año, obligación del capellán que se nombraba. La capilla no existe hoy, y solo una cruz de piedra señala el sitio que ocupaba.

Es patrono tambien único de la obra pía o fundación que hay en la Iglesia parroquial de esta villa, de cuatro hachas de cera para cuando sale el Santísimo Sacramento de Viático a los enfermos.

El día de San Luis Rey de Francia, da por su mano el Señor de la casa, sesenta reales de plata a sesenta pobres, (dos reales vellón a cada uno), después de cumplidas las misas de aniversario que aquel día se celebran en la parroquia.

Todas estas fundaciones se hallan establecidas y se cumplen, teniendo fondos y rentas señaladas al efecto, que se administran con independencia de las demás rentas de la casa las unas, y las otras están pagadas para siempre, como es la de las hachas de cera; y también otra capellanía de su patronato que se cumple en el Monasterio de Nuestra Señora de Prado, extramuros de Valladolid, de una misa todos los Sábados del año.

Tienen por último los dueños de esta casa de Rivero, sus mujeres y sus hijos, de inmemorial tiempo, el uso de enterrarse en las tres primeras sepulturas de la Iglesia parroquial de esta villa, derecho que se trasladó al Cementerio de la misma desde que estos se establecieron.

IV. Primeros Poseedores de que hay memoria.

En la genealogía y árbol que se dio para las pruebas del hábito de Alcántara que se puso D. Fernando de Posada Valdés, en fines del siglo XVI, Señor y mayorazgo de la casa de Posada, como era nieto de Doña María Rivero Calderón, en una de las cajas de su árbol y genealogía, se dice lo siguiente.–«La casa de Rivero en estas montañas, es de las más antiguas y conocidas de armas y apellido, y tiene sus entierros en la Capilla mayor de la parroquia de Pendueles: Son patronos de aquella Abadía; y de este apellido hay casa en esta villa, más antigua que las murallas de ella, y de esta fue descendiente y poseedor Juan González de Rivero.»

En muchos papeles antiguos hallamos renombrado a este Juan González de Rivero, pero no pudimos encontrar su testamento, ni por consiguiente sabemos quien fue su mujer y sus hijos.

En el año de 1127, fue Conde y Gobernador de Asturias un Rodrigo González Rivero, Señor de la casa de Rivero en Llanes; y también Carvallo hace mención de otro Rodrigo González Rivero en el tomo que imprimió de casas y linajes de Asturias, el cual asistió con los demás caballeros del principado, a una junta general que hace seis siglos se celebró en la Sala Capitular de la Santa Iglesia Catedral de Oviedo, representando a este concejo de Llanes.

En el libro segundo de estos apuntes hablaremos detalladamente de todos los poseedores de esta casa de Rivero, Genealogía y Linaje de otras ilustres que se la unieron hasta el siglo diez y seis.

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