Apuntes de Llanes

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Capítulo II, Libro III

Sucesores de la casa de Rivero

I. Don Juan de Rivero y Posada

El dueño y sucesor de las casas y mayorazgos de Rivero, Gayón de Barreda y Valdés, D. Juan de Rivero y Posada, hijo de Don Sancho Perez Rivero, y de doña María Alonso de Posada su segunda muger, fué repetidas veces Juez y Regidor de esta Villa y Concejo de Llanes, prestando al mismo grandes servicios, de que más adelante se hará mención. Casó con doña María de Posada Valdés su prima, con dispensación de tercero con cuarto grado de consanguinidad, hija de Fernando de Posada, su curador, y de doña María de Valdés y Posada su segunda y lejítima muger, como hemos dicho oportunamente. Este Fernando de Posada, fué Regidor y Alferez mayor perpetuo de Llanes, constando así de la escritura de capitulaciones matrimoniales otorgada el año de 1631, ante Antonio Harnero, escribano, en que se obligó el Fernando a no mejorar ninguna de las otras hijas de su primero, ni segundo matrimonio; y la dicha doña María de Valdés su muger, era hija de Diego de Valdés Junco y de doña Leonor de Posada, por cuyo casamiento se incorporaron en la casa de Rivero, la tercera parte de todos los bienes del repetido Fernando de Posada, y todos los de Diego de Valdés Junco, los de doña María de Valdés y Posada juntamente con la gran casa que dejó vinculada frente del puente de esta Villa el canónigo de Santiago D. Pedro Junco de Posada, Inquisidor de Logroño, de quien ya hemos hablado, llamando a al sucesión de ella a la doña María de Posada Valdés su sobrina. Así aparece del testamento de dicho canónigo solemnizado el año de 1626, ante Gerónimo de Valdés; del de doña María de Valdés, en que hace dos mejoras, la una para su hija doña María y la otra para su hija doña Antonia, que recayeron en la casa de Rivero, y ante Pedro de Valdés año de 1629: del testamento de D. Juan de Rivero, año de 1687 por ante Juan de los Cuetos Cárabes, y del de doña María de Posada su muger, año de 1647 ante Santiago de Mier, escribano.

Tuvieron los dichos D. Juan de Rivero y Posada y doña María de Posada Valdés por sus hijos únicos a D. Antonio y a doña Mencía de Rivero y Posada, al cual D. Antonio, por dichos testamentos y otros documentos, mejoraron por mayorazgo y sucedió en la casa. Doña Mencía casó con D. Gregorio Gomez de La Madrid, señor de la casa de La Madrid, con dispensación de tercero con cuarto grado de consanguinidad. Todo consta de dicha dispensación de los testamentos y de la partición que hicieron los dos hermanos D. Antonio y doña Mencía de Rivero de los bienes de sus padres, por ante el referido Juan de los Cuetos Cárabes, escribano de esta villa de Llanes.

II. Don Antonio de Rivero y Posada

El sucesor en las casas y derechos de Rivero, Gayón y Valdés, Don Antonio de Rivero y Posada, fué repetidas veces Juez y Regidor de la villa y concejo de Llanes, prestando en su favor servicios eminentes, y de los que haremos mención en lugar oportuno. Casó con doña María Antonia de Cienfuegos Estrada, su pariente en quinto grado, hija de D. Baltasar Gonzalez de Cienfuegos y de doña María de Estrada Harnero y Cevos, su lejítima muger, señores del concejo de Allande en Asturias, que consta de cerca de dos mil vecinos, tantos vasallos casi como tenían todos los demás caballeros de Asturias juntos, y señores tambien de la casa de Cienfuegos, sita en dicho concejo de Allande, que es muy antigua y poderosa en este Principado, de la que tienen sangre y descendencia muchas de las familias más ilustres, como la de Miranda, marqués de Valdecarzana, que posee muchos heredamientos de dicha casa de Cienfuegos de Allande, cubierta dicha casa en la persona del Excmo. Señor don José de Miranda Duque de Losada, y en la del Marqués de Valdecarzana su sobrino mayor, que sucede a su madre en la Grandeza y Condado de las Amayuelas y Peñaflor, y que es también Conde de Escalante y de Talu: la del Marqués de Santa Cruz de Marcenado; la del Excmo. Sr. Conde de Miranda, Duque de Peñaranda, como Marqués de Mirallo en Asturias, y descendiente legítimo de Juan de Llano de Salas y doña Elvira Velazquez de Cienfuegos, su mujer, señores de Mirallo; la de los Señores de la casa de Olloniego; la del Vizconde de Castaosa y hermanas; la de los señores de la casa de Ron; señores de la casa de Malleza, que posee don Fernando de Prado Malleza. Portocarrero y Dóriga, Mariscal de Campo y Marqués de Villel; Señores de la Casa de Caso; los de la de Inclan; los de Velarde, Heredia, Sierra, Maldonado; Marqués de Ferrera: D. Bernardo de Junco, y otros muchos que sería nunca acabar si las enumerásemos.

La doña María Antonia de Cienfuegos, hija de doña María de Estrada Harnero, natural de Llanes, era hermana legítima y entera de D. Rodrigo González de Cienfuegos, tercer Conde de Marcel de Peñalva, cuyo título, juntamente con el mayorazgo de Valdés de Cangas de Tineo, heredó por doña María de Valdés Osorio, su abuela, hija de García de Valdés, y de doña María de Tineo, su mujer, y hermana de don García de Valdés Osorio, a quien se hizo la primera merced de Conde de Marcel de Peñalva; y por haberse extinguido su baronía, recayó dicho título y mayorazgo en el expresado don Rodrigo de Cienfuegos su sobrino. Este, y dicha doña María Antonia, su hermana, eran nietos lejítimos de dicho don Rodrigo González de Cienfuegos y de doña María de Valdés Osorio su mujer, señores de Allande; Viznietos de don Baltasar González de Cienfuegos, paje del Señor Rey Felipe II, a quién sirvió muchos años en compañía del Adelantado de la Florida Pedro Menéndez de Avilés, y de doña Catalina de Miranda su lejítima mujer, hija de dicha casa de Miranda de Valdecarzana. Los fundadores de la casa y mayorazgo de Cienfuegos, y de la casa de la Rua, que gozó después el Marqués de Santa Cruz de Marcenado, fueron doña María Femández de León y Oviedo y su esposo Rodrigo de la Rua y Cienfuegos, Contador mayor de Castilla y servidor de los Reyes Católicos y del Emperador Cárlos V, hijo de Alonso González de la Rua y de doña Elvira González de Cienfuegos. El primero llamado a la casa de Cienfuegos fué Gutierrez González de Cienfuegos hijo primogénito de éste, y a la casa de la Rua, Alonso González de la Rua su hijo segundo.

La expresada doña María de Cienfuegos Estrada, tuvo por su hermana menor a doña Ana Manuela de Cienfuegos Estrada que casó con don Francisco Lorenzo Maldonado y Tineo, señor de la antigua casa de Tinco en la villa de este nombre, Patrono del Convento de San Francisco de la misma Villa, señor del Coto de las Morteras incluso en el concejo de dicho Tineo; y en el Vierzo, Señor de Priorarza y de San Pedro de Castañeda, con varios Patronatos y presentaciones de curatos. Ambas dos hermanas, y su hermano el Conde de Peñalva, eran nietos lejítimos, por parte de su madre, de D. Antonio de Estrada Manrique, y de doña Juana Fernández Harnero y Cevos su mujer, señores de la casa de Harnero en este concejo de Llanes como queda dicho, y de la de Cevos en el de Onis, con muchos heredamientos en uno y otro concejo. Don Antonio de Estrada Manrique, sirvió al Rey, muchos años de capitan; fué Corregidor de Toro y otras partes y hermano lejítimo aunque menor de Fernando Duque de Estrada, primer Conde de la Vega de Sella, ambos hijos lejítimos de Fernando Duque de Estrada, Señor de la Casa y Coto de Estrada y del Coto de la Vega del Sella, y de doña María Manrique de Güevara su mujer, la cual era hija lejítima de don José de Güevara, Conde de Escalante, Virey y Capitan general de Navarra, y de doña María Manrique su legítima mujer hermana esta, con igual legitimidad, de Don Juan Fernández Manrique, tercer Marqués de Aguilar, Grande de España, Virey de Cataluña, y de don Pedro Manrique Cardenal Obispo de Córdoba, Protector de Alemania; Biznietos todos tres del Conde don Tello, señor de Vizcaya y Castañeda, el cual era hermano entero de los Reyes don Enrique II y don Pedro el Cruel. Dicha doña María Antonia de Cienfuegos Estrada, era tambien rebiznieta de Fernando de Estrada y de doña Marquesa de Valdés, vecinos de la villa y concejo de Llanes, cuya doña Marquesa era a su vez hermana lejítima y entera del señor D. Fernando de Valdés, Arzobispo de Sevilla, Inquisidor general, Presidente de Castilla, del Consejo de Estado, y Gobernador del Reino, fundador de la Universidad de Oviedo y del Colegio de San Gregorio, y de las niñas huerfanas, ambos en dicha ciudad, del colegio de San Pelayo en Salamanca, de la Colegiata de Salas, y otra infinidad de monumentos que dejó su piedad y grandeza.

Los expresados señores D. Antonio de Rivero y Posada, y doña María Antonia de Cienfuegos Estrada su muger, tuvieron por sus hijos lejítimos, a D. Juan Francisco de Rivero Cienfuegos, que sucedió en la casa; a D. Antonio de Rivero Cienfuegos que fué colegial en el insigne de San Pelayo, y después en el mayor de Cuenca, en la Universidad de Salamanca e Inquisidor en Barcelona y en Zaragoza donde murió; a doña María Francisca de Rivero y Cienfuegos, que casó con D. Antonio del Corro y la Sierra, señor de la antigua y muy ilustre casa del Corro de San Vicente de la Barquera, y del Coto y Solariego de Ontoria; patrono único de la antigua y magnífica capilla de San Antonio de Padua, inclusa en la Iglesia parroquial de aquella Villa, y del hospital de los clérigos, cuya genealogía imprimió el año de 1680, en un memorial, Don Francisco Ignacio de Agüero a que nos referimos; a doña María Antonia de Rivero Cienfuegos, que con dispensación del cuarto grado de consanguinidad, casó con D. Martín de la Espriella, caballero del orden de Calatrava, señor de la casa de la Espriella sita en este concejo de Llanes, y a doña Lucía de Rivero Cienfuegos, que casó con D. Jose de Posada de Celorio en este dicho concejo de Llaucs, casa antigua e ilustre conocida en él, con grandes y antiguas posesiones, y gozando en la iglesia parroquial de dicho lugar de Celorio y en medio de ella una capilla magnifica, con asientos, entierro y estrado para la señora de la casa, cerrado todo con una reja de hierro que levanta vara y media del suelo; este D. José, fué capitán de Infanteria en el ejército de Cataluña, en tiempo del señor Carlos II, y después de haberse retirado, lo fué muchos años de las milicias del valle de Celorio; era también por su casa regidor perpetuo del concejo de Cangas de Onis, lo mismo que del Concejo de Amieva como lo fueron sus antecesores y descendientes hasta que los concejos los tantearon y redimieron: dicho D. José, fué hijo lejítimo y primogenito de D. Sebastián de Posada Valdés, caballero de la órden de Alcántara, que también ha sido muchos años capitán de las milicias del mismo Valle de Celorio, y regidor perpetuo de los concejos espresados de Cangas de Onis y Amieva, y de doña N. de Intriago su lejítima muger, señora de la muy antigua casa y torre de Intriago en dicho concejo de Cangas de Onis, sitas en el valle de Intriago, parroquia de Abamia, de notorio lustre y esplendor, de que hace también mención Tirso de Avilés y el P. Carvallo, y por dicho casamiento quedó su casa incorporada con la de Celorio, pertenciéndole por lo mismo los muchos heredamientos en aquel concejo y en el de Amieva. El D. Sebastián, fué hijo de otro D. Sebastián de Posada, que casó con doña Catalina de Valdés del Corro, hija lejítima de Fernando de Valdés Junco, y de doña María del Corro Calderon, y hermana de D. Pedro y D. Juan Valdés del Corro como ya hemos dicho: el D. Sebastián, era hermano de Don Toribio de Posada, prior de San Marcos de León, y capellán de honor de S. M. como también queda dicho, y ambos hijos lejítimos de otro Sebastián de Posada, y de doña Catalina de Posada Pariente y Valdés, rebisabuelos de D. Joaquín de Posada Rivero, teniente de Navío de la real armada, y que gozaba dicha casa como único hijo que quedó del referido capitán D. José de Posada Intriago, y de doña Lucia Rivero de Cienfuegos su muger; debiendo notarse, que del segundo matrimonio que tuvo D. José con doña María Antonia Diaz de Guiana y Posada, pocreó por hijos a don Francisco de Posada, a D. Joaquín de Posada teniente de Navio, a doña Manuela de Posada, que casó con el teniente coronel Don Juan Rato Argüelles, sargento mayor de las milicias de Asturias: el D. Joaquín de Posada Rivero, casó con doña Josefa de Soto Posada Intriago y Velarde, de cuyo matrimonio tuvieron a Don Sebastián de Posada y Soto, que casó con doña Juana de Jove Llanos; a D. Joaquín, a D. Ramón, oidor de la Audiencia de Guatemala en la nueva España; a D. Felipe, cura de las Figueras; a doña Lucía y a doña Rosa, ambas monjas profesas en el Monasterio de San Pelayo de Oviedo, y a doña Josefa que casó con don José Cortés.

Consta todo lo dicho, de la escritura de capitulaciones matrimoniales, para casarse D. Antonio de Rivero y doña María Antonia de Cienfuegos, otorgada en la Pola de Allande año de 1664, por ante Alonso de Llano, escribano de dicho concejo y jurisdición de Allande, entre partes, de la una el Sr. D. Baltasar Gonzalez de Cienfuegos, señor de dicho concejo, y regidor perpetuo de los de Cangas de Tineo y Lena, y doña Maria de Estrada Manrique y Cévos su muger, y de la otra, D. Alonso de Rivero y Barreda, en virtud del poder que tuvo de D. Juan de Rivero y Posada su hermano, por testimonio de Andrés de Posada Pariente escribano de Llanes, por la cual escritura obliganse D. Baltasar y su muger a dar cinco mil ducados de dote a su referida hija para casarse con don Antonio Rivero; y dicho D. Alonso de Rivero se obliga, en virtud del poder citado de su hermano, a mejorar a D. Antonio de Rivero en el tercio y quinto de sus bienes, darles alimentos &c.Consta tambien de la escritura de partición de los bienes de don Antonio de Estrada Manrique, y de doña Juana Fernandez Harnero y Cevos su muger, hecha el año de 1667, entre D. Antonio de Estrada Harnero y Cevos, comendador de Mora en la orden de Santiago, D. Gonzalo Ruiz de Junco como marido de doña Margarita Estrada, don Antonio de Rivero por si y en virtud de poder de don Baltasar Gonzalez de Cienfuegos su suegro, marido y conjunta persona que fué de doña María de Estrada difunta; don Andrés de Tejada Vallejo y Eguino, Caballero del Orden de Santiago, como marido y conjunta persona de doña Juana de Estrada: D. Juan de Estrada Cevos, como herederos todos que quedaron de los Srs. D. Antonio de Estrada Manripue y Dª Juana Fernandez Harnero y Cevos su mujer, en la villa de Ribadesella ante Toribio Alvarez Labarejos, escribano y vecino de la ciudad de Oviedo: del testamento que otorgó el referido don Antonio de Estrada Manrique año de 1663 ante Diego de Labra escribano: de la escritura de cesión que de los bienes adjudicados a la doña María de Estrada, hicieron don Rodrigo de Cienfuegos y sus hermanos a doña María Antonia de Cienfuegos Estrada y don Antonio de Rivero su marido, por ante Leonardo de las Rivas Estrada, escribano de dicha villa de Ribadesella año de 1675: del testamento de la repetida doña María Antonia de Cienfuegos Estrada, otorgado en Llanes por ante Francisco Antonio Pariente y la Vega, año de 1685. Del testamento de doña María Manrique de Güevara, viuda de Fernando Duque de Estrada, que otorgó año de 1632 en el Coto y casa de Estrada, por ante Andrés del Castillo, escribano de número y Ayuntamiento de la villa de San Vicente de la Barquera y Coto de Estrada. Por cierto que en tal testamento nombra a Fernán Duque de Estrada su hijo mayor, que después casó con doña Petronila Idiaquez y Moxica, y se hizo primer Conde de la Vega del Sella; a don Antonio de Estrada Manrique su hijo segundo, a una hija casada con D. N. Gallo de Valladolid; otra con D. N. Dueñas de Medina del Campo, señor de Ornillos y la Nava y otra con D. N. Brabo de Hoyos: nombra a don José Güevara su padre y a doña María Manrique su madre, aquel señor de Treceño y Escalante virey de Navarra, y esta hija del Marqués de Aguilar; dispone se la entierre en la capilla mayor del convento de San Francisco de San Vicente de la Barquera, donde lo estaba doña Maria Manrique su madre: dice tambien que fué su primer marido don Gonzalo de Guevara vecino y regidor de Segobla y hace un legado a doña Felipa Brabo de Hoyos su nieta mujer de don Martin de la Espriella. Consta por último del testamento de don Antonio de Rivero año de 1718 por ante Domingo García Lopez; y de la genealogía de la casa de Cienfuegos de Allande; y de la casa de Estrada; y lo apoya don Luis de Salazar y Castro en sus advertencias históricas; don José Pellicer en el memorial para la grandeza del Conde de Miranda, y otro porción de instrumentos que cansaría enumerarlos.

III. Juan Francisco de Rivero Cienfuegos

El sucesor en las casas, mayorazgos y mejoras que fundaron Don Antonio de Rivero y doña María Antonia de Cienfuegos, su hijo mayor D. Juan Francisco de Rivero Cienfuegos, ha sido repetidas veces Juez y Regidor de esta villa y Concejo de Llanes, y ultimamente lo fué el año de 1706; también fué capitán de Milicias del valle de S. Jorge con título de S. M. despachado en Zaragoza el año de 1711, cargo que desempeñó con toda aprobacion hasta el año de 1718 en que por Real decreto de la formación de la Audiencia de Asturias, se reformaron dichos capitanes de Milicias, poniéndose estas a cargo de las justicias ordinarias, que los tuvieron así hasta 1734 que se formó la nueva planta de Milicias. Consta que fué diputado de este principado, dos trienios, con el aplauso de todos, por su celo en cumplir las Reales órdenes de S. M. y su afán por el bien de la pátria, tanto que habiendo sido diputado por este principado en la Corte en los tiempos más calamitosos y de mayores urgencias de su siglo, logró perdón para Asturias de la tercera parte del importe de los tres grandes donativos de a doblón, quince y doce reales por vecino que en aquel tiempo se mandaron exigir, y de la otra tercera parte que se hiciese censo por ella el Principado, a favor de la Real Hacienda como se verificó, cuyo censo recayó en D. Miguel Fernández Durán, Marqués de Tolosa, y era de ochocientos y cuarenta mil reales de vellón, de que redimió la mitad su heredero D. Joaquín de Rivero Gomez de La Madrid, siendo procurador general de este principado, y sin acabar de serlo le dejó requerido con la otra mitad que quedaba pronta en la Tesorería general de la provincia aunque no parece tuvo efecto por las precisiones que ocurrieron después a sus sucesores, de aplicar estos caudales y consumirlos en la formación del Regimiento de Milicias, paga del ocho por ciento que se mandó contribuir al Reino, y otras grandes cantidades que mandó aplicar al supremo Consejo de Castilla a los regentes que fueron de este principado, para el muelle de Gijón y a otras obras públicas.

También consiguió dicho don Juan Francisco de Rivero moderar el vecindario de Asturias, que se redujese al número de veinte y cuatro mil vecinos no más haciendo constar que todos los demás eran pobres incapaces de contribución, cuyo vecindario fué confirmado y aprobado por Real Decreto de S. M., y todo esto lo hizo en solos trece meses que estuvo de tal diputado en la Corte.

Casó con doña Antonia Francisca Gomez de La Madrid Rivero con dispensación de la Santidad de Inocencio XI, año de 1687; y en segundo grado de consanguinidad en que eran parientes, hija única de don Gregorio Gomez de La Madrid y de doña Mencia de Rivero y Posada su lejítima muger y por tanto heredera universal y sucesora en sus casas y mayorazgos que se unieron a la de Rivero.

Dichos don Juan Francisco de Rivero Cienfuegos, y doña Antonia Francisca Gomez de La Madrid su muger tuvieron por sus hijos legítimos a don Antonio de Rivero Gomez de La Madrid, Caballero de la Orden de Santiago, que sirvió a S. M. desde la edad de doce años, en el Ejército de Catalun perteneciendo al Regimiento de Asturias de que era Coronel el vizconde del Puerto, desde el año de 1704 hasta el 1710, en cuyo año le concedió S. M. una compañia de Caballos Corazas que levantó a su costa y que con otras tres que levantaron otros, fué agregada al Regimiento de don Gonzalo Carvajal para componer cuatro escuadrones, donde se mantuvo hasta todo el año de 1716 en que habiéndose reformado dicho Regimiento, pasó en calidad de agregado al Regimiento de Caballería de Milán, sirviendo todas las campañas que se ofrecieron, especialmente en la frontera de Portugal y sitio de Campo mayor; y otros que sucedieron incluso en la espedición de Silicia del año 1718, donde como en todas partes desempeñó las muchas obligaciones de su sangre, y celo al real servicio, hasta que últimamente murió en aquella espedición el mes de Agosto de 1719 sin haber tomado estado.

Tuvieron también por hijos los mismos señores don Juan Francisco y doña Antonia, a don Joaquin, que sucedió en la casa como diremos; a don Jose, que estando estudiando en Valladolid, se entró religioso de la Compañía de Jesús, en donde hizo la profesión ratione mayoralus, y murió; a don Pedro, que estando estudiando en Salamanca, hizo igual ingreso y murió sacerdote siendo Predicador del Colegio de Pontevedra y a doña Teresa, que casó de primer matrimonio con don Juan de Mendoza Pariente, Caballero de la Orden de Alcántara, Marqués de Deleitosa, Señor de la villa de Villamer, parientes en cuarto grado que les fué idispensado y de su matrimonio quedaron solamente dos hijas que fueron doña Ana Catalina de Mendoza y Rivero, que sucedió en la casa y mayorazgos de su padre, y doña María Francisca de Mendoza y Rivero, que murió sin estado, a los diez y seis años de edad: y del segundo, con don Roque Bermudez de Rivero, también con dispensación del parentesco de afinidad Regidor perpétuo que era del Concejo de Piloña, y sucesor en las casas de Bermudez de Espinaredo y en las de Roces, de aquel concejo, y en las casas de Rivero de Sofelguera, por muerte de don Diego Alonso de Rivero su tío, Caballero del Orden de Santiago, Caballerizo de S. M. y Regidor perpétuo de dicho concejo de Piloña, así como de los de Ponga y Caso; patrono único de la Iglesia parroquia¡ de Santa Eulalia de Qués y Sofelguera; presentero único de su curato, y del Beneficio simple de dicha parroquia en donde tiene dicha casa su panteón y las armas puestas en la capilla mayor de ella, con todas las demás preeminencias de patrono. Era también el don Roque por la persona de su primera mujer doña Teresa Agustina de Valdés Lodeña, señor del Coto y solariego de Lodeña incluso en dicho concejo de Piloña, presentero único del Curato de dicho Coto como patrono de la Iglesia, y lo mismo de la de Pintueles y de su beneficio simple, y Regidor perpétuo de la villa y concejo de Villaviciosa y del concejo de Cabranes. De dicho matrimonio quedó única doña Teresa Bermudez Rivero, que sucedió en las casas y mayorazgos de dicho su padre y tio, y casó con don Antonio de Antayo y Monteverde y Antillón, Marqués de Vista Alegre, Regidor perpetuo de dicho concejo de Piloña y de la ciudad de Oviedo, señor de las casas de Antayo de Rubianes en dicho Concejo de Piloña, y del Coto y Jurisdición de Viyao en el mismo concejo, hijo único que quedó de don Isidro de Antayo, Duque de Estrada su padre, Señor de dicha casa de Antayo y del Coto de Viyao, Marqués de Vista Alegre, que sirvió al Rey cerca de cuarenta años, primero, en el Regimiento Infantería de Asturias, de Cadete, Alferez y Teniente; después de capitán en los batallones de Marina; luego de Teniente de Navío de la real armada, Capitán de Fragata, Capitán de Navío, y ultimamente Jefe de Escuadra, en cuyos empleos hizo señalados servicios en cumplimiento de su obligación, y por ellos el Rey Carlos III declaró que la merced de Marqués de Vista Alegre que le había hecho siendo Rey de Nápoles, se entendiese serlo de Castilla, perpetuamente para él y sus sucesores. De dicho matrimonio, tuvo D. Antonio de Antayo por sus hijos legítimos, a D. Vicente, D. Isidro, doña María Ignacia, doña Teresa, doña Josefa y doña Vicenta de Antayo Bermudez.

Los espresados D. Juan Francisco de Rivero y doña Antonia Francisca Gomez de La Madrid, tuvieron así mismo por hijos a doña Ana de Rivero, que casó con don Fernando de Herrera del Corro; con dispensa de tercero con cuarto grado de consanguinidad, pariente mayor el D. Fernando de la antigua casa infanzona de Herrera de Miengo, donde tiene su antiguo y esclarecido solar, y tuvieron por hija legítima a doña María Gertrudis de Rivero, que murió monja novicia en el Convento de Carmelitas descalzas de la ciudad de Valladolid, y que era toda su sucesión.

Lo dicho consta de la escritura matrimonial para casarse don Juan Francisco de Rivero Cienfuegos, año de 1687, por ante Juan de Rivero Junco, escribano: de su testamento año de 1727, por ante Domingo García Lopez, escribano: de la escritura de capitulaciones para casarse doña Teresa de Rivero y el Marqués de Deleitosa, año de 1711 ante Domingo García Lopez, y de la escritura de capitulaciones para casarse dicha doña Teresa con D. Roque Bermudez Rivero, año de 1728, ante Manuel García Noriega: del testamento de doña Antonia Francisca Gomez de La Madrid, año de 1751, por testimonio de José del Otero Fuente, escribano: de la escritura de capitulaciones para casarse D. Fernando de Herrera, con doña Ana de Rivero, año de 1726, por ante Domingo García Lopez, y de otros muchos instrumentos públicos.

Y como por el matrimonio de los ya espresados D. Juan Francisco de Rivero Cienfuegos, y doña Antonia Francisca Gomez de La Madrid, quedan incorporados a la casa de Rivero todos los vínculos, señoríos, títulos y preminencias de la de Gomez de La Madrid, de Gor del Bolujuí y Herrera de Valdecañas, vamos a reseñar en el Capítulo siguiente éstos linages, para después en el próximo, continuar con la casa de Rivero, y las a ella unidas en la persona del inmediato sucesor D. Joaquín de Rivero Gomez de La Madrid.

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