Apuntes de Llanes

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Capítulo IX, Libro IV

Una rama de la ilustre casa de Posada

I. Linaje de los Posada Herrera

Juan de Posada de Meré procedente de una de las ramas de la antiquísima y muy ilustre casa de Posada en Llanes, estuvo casado con Maria Sánchez de Arenas, y por su testamento otorgado el 6 de Noviembre de 1572 en testimonio de Juan Gonzalez de Estrada, vincula varios bienes en favor de su hijo Juan de Posada de Ardisana.

Juan de Posada de Ardisana, primogenito de Juan de Posada de Meré, contrajo matrimonio tres veces. La primera con Toribia Fernandez Harnero de quienes vienen los Inguanzos de Llanes. La segunda con Juana Fernandez de Posada de quienes proceden los Posada Aldaz tambien de Llanes; y la tercera con doña Maria Garcia de Soto, de la que creó por hijos legítimos a Pedro de Posada sucesor de los vinculos y mayorazgos; a Gómez que fue Eclesiástico; a Pablo; a Fernando; a Maria; a Toribia y a Ines de Posada. La Maria casó con Domingo de Soto teniendo un hijo llamado don Pedro de Soto, que casado con doña Catalina Villar tuvieron a Ana Maria de Soto, la cual casó con don Juan Harnero, y fueron padres de doña Maria Antonia Harnero, casada con don Pedro Posada de La Madrid de quienes procede toda la descendencia, hasta la Posada Aldad de Llanes.

Don Pedro de Posada primogénito y poseedor de la casa solariega de Ardisana, sus vinculas y mayorazgos, derechos y prerrogativas, contrajo matrimonio con doña Maria Toranda, y de él tuvieron por hijo y heredero a D. Antonio José de Posada, el cual se casó con doña Antonia de Posada Pariente dejando por sucesor a su hijo.

D. Pedro de Posada Pariente que fue casado con doña Manuela de Junco, y tuvieron como hijo y heredero a don Gonzalo de Posada Junco.

Casó éste señor con doña Francisca Tamés Valladares, y de su matrimonio dejaron por hija lejítima a doña Josefa de Posada Tamés.

Don Blas Alejandro de Posada, que también desciende de la antigua y muy ilustre casa de Posada de Llanes y tiene la suya solariega inmediata a la Iglesia parroquial, casó con la doña Josefa de Posada Tamés hija y sucesora de don Gonzalo de Posada Junco, y de su matrimanio hubieron por hijo y sucesor a don Benito José de Posada.

Dicho don Benito José, contrajo matrimonio con doña Manuela del Castillo y Mier, y han tenido tres hijos; a don Blas Alejandro de Posada Castillo sucesor en los vinculos y mayorazgos, a D. Cayetano de Posada Castillo que fue cura de San Julian de Porrua, y a D. José Fernando de Posada Castillo, Caballero de la Real y Militar orden de San Hermenegildo, Capitan de navío de la real Armada, y subinspector de marina del departamento de Cádiz, que casado con Dª María de los Dolores Iriarte, dejó por hijos legítimos a D. José de Posada Iriarte, Subteniente de la brigada real de marina; a D. Luis de Posada Iriarte, oficial en el real cuerpo de Artillería; a Dª Juana de Posada Iriarte, que casó con D. Manuel Pose, sin sucesión; a Dª Amalia y Dª Margarita de Posada Iriarte, también sin sucesión; y a doña Encarnación de Posada Iriarte, que casó con don José Moreno, y tuvieron por hijos a doña Manuela, doña Juana, doña Cármen y doña Teresa Moreno de Posada: la doña Juana casó con don Juan Moreno.

II. D. Blas Alejandro de Posada y Castillo

D. Blas Alejandro de Posada Castillo, primogénito y sucesor en los vínculos y casas de sus padres don Benito José de Posada y doña Manuela del Castillo, contrajo matrimonio con la señora doña Josefa de Herrera Sánchez de Tagle, hija de don Feniando de Herrera y Rivero y de doña Josefa Sánchez de Tagle y los Rios, su mujer, sobrina de don Vicente de Herrera y Rivero, colegial que fue en el viejo mayor de San Bartolomé de Salamanca; de don Antonio de Herrera y Rivero, profesor de dicha Universidad; de doña Ana de Herrera y Rivero, casada con don José Velarde y Puente, y de doña Bárbara de Herrera y Rivero que no tomó estado.

Era la doña Josefa de Herrera y Sánchez de Tagle, nieta de don Fernando Herrera del Corro y de doña Ana de Rivero su legítima mujer, y ésta hija de don Juan Francisco de Rivero Cienfuegos y de doña Antonia Francisca Gomez de La Madrid poseedores de las antiguas y muy ilustres casas de Rivero en Llanes donde eran vecinos, y de Gomez de La Madrid en el valle de Valdáliga inmediato a San Vicente de la Barquera, cuyas casas poseyó últimamente el Excmo. Sr. marqués de Gastañaga y de Deleitosa.

Dicho don Fernándo de Herrera y Rivero, padre de la doña Josefa, fue pariente mayor de la antigua casa Infanzona de Herrera de Miengo, donde tiene su esclarecido solar, y allí en aquella parroquia, capilla antigua, asientos y preeminencias para su persona y la de su mujer y familia: y sus armas puestas dentro y fuera de dicha Iglesia en las paredes de ella. Fue tambien patrono y presentero de la Abadía de Herrera, y de dicha casa se podría hacer un catálogo muy grande de los varones ilustres que dió tanto para el ejército como para la administración y para la Iglesia, perteneciendo a la orden militar de Santiago don Fernando de Herrera, sexto abuelo de doña Josefa, que tuvo por su mujer a aquella ilustre y venerable señora doña María Ana Velarde, la cual siendo ya viuda, fundó el religiosísimo convento de las Caldas y trajo a él desde Valladolid los primeros religiosos, como se lee en la historia de aquel convento, y tambien en la vida que de dicha venerable señora escribió e imprimió el P. M. Fray Alonso del Pozo, Prior del mismo, y de el de Montes Claros: matrona verdaderamente célebre, que con razón pueden preciarse de haberla tenido por ascendiente tantos ilustres nietos suyos: conservándose en dicha casa de Herrera de Miengo el oratorio de la referida señora con la veneración que corresponde, y otros muchos monumentos de su piedad.

Don Fernando de Herrera Velarde, visabuelo de la doña Josefa, fue también caballero de la orden de Santiago, y lo fueron de la de Alcántara sus tios don Diego y el capitan don Pedro Luis de Herrera, como D. Vicente Herrera, colegial en el mayor del Arzobispo y Magistral de Jaen, y así otros muchos que no tenemos presentes en la memoria.

De todos fue progenitor el capitan Diego de Herrera, el cual sirvió al emperador Carlos V, y fundó el mayorazgo de aquella casa que gozaron los padres de doña Josefa su décima nieta.

Don Blas Alejandro de Posada y Castillo, Coronel de los reales ejércitos, Gobernador militar y político de la parte oriental de Asturias, durante el alzamiento asturiano contra los franceses, iniciado en Oviedo el 9 de Mayo de 1808, y definitivamente realizado el 25 del mismo mes, fue vocal de la junta que reasumió en si la Soberanía y potestad suprema hasta restablecer en el Trono al rey don Fernando VII, completada el 28, y confirmado en ella y su comisión de cuentas, para la nombrada por los concejos en 1º de Septiembre de dicho año de 1808: vocal, también nombrado por este Concejo de Llanes, en la junta general del Principado, reunida en la sala capitular de la Santa'Iglesia Catedral, el dia 8 de Enero de 1834, y Alcalde constitucional de la villa y concejo de Llanes por elección popular en el año de 1836.

Afiliado don Blas al partido liberal, fue perseguido cruelmente, y en especial por los franceses hasta quemarle su casa solariega de Palacio de Ardisana en Febrero de 1810, creyendo que estaría oculto dentro de ella: efectivamente en el lecho se hallaba aquella noche terrible, y salvó milagrosamente, gracias a su serenidad y arrojo, mientras que su esposa transida de dolor, enferma aun de sobreparto, y con sus inocentes hijos a su lado, en un colchón colocada, recibía desde la capilla inmediata a la casa el calor del incendio, e imploraba del cielo la salvación de su amado compañero.

Cuando en el año de 1835, el cabildo de señores Beneficiados y los vecinos de la parroquia de Llanes, se hallaban mas atribulados, sin saber como ocultar los vasos sagrados y las cuantiosas y ricas alhajas de la Iglesia, para que no se incautase de ellas el Estado, o fuesen apresadas por las partidas carlistas que vinieran a la población, se presenta don Blas de Posada, y se ofrece guardador y depositario de todo bajo su responsabilidad, e inmediatamente le fueron entregadas, teniéndolas ocultas por espacio de algunos años.

Siendo el mismo señor don Blas, alcalde en 1836, se impusieron a este concejo cien mil reales en el cupo del empréstito forzoso de los doscientos millones; y en un mes, se repartió, recaudó y entregó en Tesorería, casi en su totalidad. Sin embargo de tanto celo y sacrificio al concejo, el entonces Intendente de la provincia expidió un apremio por la insignificante cantidad que faltaba, y adeudaban infelices que no tenían ni aun para su subsistencia. Llega el comisionado, y, con un ceremonioso saludo, entrega su despacho. El señor don Blas, sin preámbulo ni contestación ninguna, ordena al Alcaide de la cárcel encierre en ella al enviado, y allí le tuvo sin darle ninguna clase de socorro. A las venticuatro horas, manda se le presente el caballero comisionado, y con iguales cumplidos y ceremonias, con que éste había entregado su despacho, se lo devolvió manifestándole estar ya despedido, y que antes de seis horas saliera de la jurisdicción. No se descuidó D. Blas en acudir al Gobierno en queja contra el Intendente, y su resultado fue que dicho funcionario quedase cesante antes de los quince dias de este suceso.

A pesar del aspecto y caracter duro e inflexible para sostener la razón y la justicia con los poderosos, era el don Blas bondadoso, amable y caritativo con los humildes y con los pobres. Todos los años el dia de la festividad del Corpus, repartía por su mano una abundante comida a cuantos pobres se presentaban; muchos dias llevaba a comer a su misma mesa pobres vergonzantes, por que decía, viendo el ansia con que devoraban los manjares, se le abría a el también el apetito. Cuando en la calle o en el paseo se enteraba de que algun pobre cargado de hijos era demandado por deuda insignificante procedente de alimentos, la pagaba de su bolsillo, recomendando cariñosamente la caridad al acreedor, y la virtud y el trabajo al deudor: era en fin, el consuelo de muchos, querido y respetado por todos, asi que el dia de su fallecimiento acaecido el 17 de Enero de 1837, y de sus funerales el 18, 19 y 20 del mismo mes, hubo en esta villa una verdadera manifestación de duelo, a que concurrió la mayor parte del Concejo y muchos de fuera de él.

Durante el matrimonio de don Blas Alejandro de Posada con su virtuosa y amable esposa doña Josefa de Herrera y Sánchez de Tagle, hubieron por hijos legítimos entre otros que fallecieron en la infancia, a doña María de las Nieves, a don Blas Alejandro, a doña Manuela, a don Fernando, a doña Josefa, a don Benito, a don Agustin, a don Joaquin, a doña Ana, a don Juan, a don José y a doña Vicenta de Posada Herrera.

La doña Maria de las Nieves, casó con el ilustre señor don Francisco de Posada Fernandez de Córdova, alto empleado en el ministerio de la Gobernación del reino, diputado a Cortes por Asturias en las legislaturas de 1837 a 39, hombre versado en varios idiomas, en administración y en economía política, hijo de D. Ramón de Posada Soto y Rivero del consejo de S. M., Oidor de la real Audiencia de Guatemala y académico de honor y mérito de la real Academia de San Fernando, que nació en 3 de Enero de 1746. Nieto de don Joaquin de Posada y Rivero, Teniente de navío de la real armada, dueño y señor de la casa vínculos de Posada en Celorio y de doña Josefa de Soto y Posada, que tambien tuvieron como hijos a don Sebastian de Posada Soto, que casó con doña Juana de Jovellanos; a don Joaquin: a don Felipe que fue cura de las Figueras; a doña Luisa y a doña Rosa, monjas profesas en el monasterio de San Pelayo; y a doña Josefa, casada con don José Cortés. Era viznieto el don Francisco, de don José de Posada, capitan de infantería del ejército de Cataluña en tiempo del señor Carlos II, de las milicias del valle de Celorio y Regidor perpétuo del concejo de Cangas de Onis, y de doña Lucía de Rivero Cienfuegos, de la ilustre casa de Rivero en Llanes. Segundo nieto de don Sebastian de Posada Valdés, caballero de la orden de Alcántara, capitan de las mismas milicias del mismo valle de Celorio, y Regidor perpétuo de los Concejos de Cangas de Onis y Amieva, y de doña N. de Intriago, señora de la muy antigua casa Torre de Intriago, parroquia de Abamia de dicho concejo de Cangas de Onis. Tercer nieto de otro don Sebastian de Posada, y de doña Catalina Valdés del Corro, hija legítima de don Fernando de Valdés Junco y de doña María del Corro Calderón, y hermano aquel de don Toribio de Posada, Prior de San Márcos de León y capellan de honor de S. M. Y cuarto nieto de don Sebastian de Posada y de doña Catalina de Posada Pariente y Valdés.

Dichos don Francisco de Posada y doña María de las Nieves, tuvieron una hija llamada tambien doña María de las Nieves Posada y Posada, que vive soltera ejerciendo la virtud y practicando la caridad.

El segundo hijo, don Blas Alejandro de Posada Herrera, falleció en naufragio y soltero, siendo caballero oficial de la real armada; y también fallecieron sin tomar estado, doña Manuela, doña Josefa y doña Ana sus hermanas.

Don Fernándo de Posada Herrera, fue catedrático de matemáticas en el Instituto de Gijón, y después Guardia de Corps de S. M. Y casó con doña María de la Concepción de Posada Fernández de Córdova, hermana del don Francisco arríba citado, fundadora de la sociedad caritativa de señoras en Llanes, bajo la advocación de San Vicente de Paul: a su fallecimiento, dejaron de los muchos hijos que habían tenido, a doña Dolores, que casó con su tio el Excmo. Sr. don José de Posada Herrera, ya viudo y sin sucesión, y a doña Ana María, viuda de don Enrique Miranda y Prieto, de quien tuvo un hijo llamado don Ramón de Miranda y Posada, colegial que es en el de Padres Jesuitas de Chan–Martin de la Rosa. Falleció don Fernando el año de 1855.

Don Agustin de Posada Herrera, falleció soltero en Llanes el 13 de Marzo de 1880, siendo antiguo y celoso Magistrado.

Don Joaquin María de Posada Herrera, falleció el 23 de Septiembre de 1886, siendo dignidad de Arcediano de la Basílicia Santa de la Catedral de Oviedo, Gran cruz de Isabel la Católica y beneficiado de la Iglesia de Llanes.

Don Juan de Posada Herrera, fue Secretario de las Diputaciones Provinciales de Oviedo y de León, y falleció en Llanes en 1855, casado con doña Victorina Sierra Pambley, de la que hoy solo queda una hija llamadada doña Juana de Posada Sierra, que casó con don Francisco Fernandez Llamazares.

Doña Vicenta de Posada Herrera, casó con su hermano político don Francisco de Posada Fernandez de Córdoba, viudo de doña María de las Nieves como mas arriba se ha dicho, y de éste matrimonio, dejaron como su hijo lejítimo a don Francisco de Posada y Posada Femandez de Córdoba que permanece soltero.

Don Benito y don José de Posada Herrera, serán objeto de los dos artículos siguientes.

III. D. Benito de Posada Herrera

El Excmo. Sr. don Benito de Posada Herrera hijo de los señores don Blas Albjandro de Posada Castillo y de doña Josefa de Herrera Sánchez de Tagle como queda dicho en el artículo anterior, nació en la villa de Llanes el año de 1805; y en su escuela pública cursó la primera enseñanza. En el convento de monges Benitos de Celorio estudió latin y filosofía, y en las Universidades de Oviedo y Valladolid el derecho civil y canónico. Fue diputado a Cortes por Asturias en 1843; y desde Juez de primera instancia, llegó a ser Magistrado del Supremo tribunal de Justicia, y senador vitalicio por R. O. de 22 de Mayo de 1877. Falleció en el mismo pueblo de su naturaleza el 29 de Abril de 1890 a los 85 años de edad.

Estuvo casado de primer matrimonio, con doña María de la Concepción Duque de Estrada y Mon, hija primogénita y heredera universal de los vinculos y mayorazgos del señor don Manuel Duque de Estrada y Duque de Estrada, capitan del segundo regimiento de Artillería, dueño y señor de la antigua e ilustre casa de su apellido en la citada villa de Llanes, y de doña María de la Concepción Mon su mujer, vecinos de la misma: nieta de don Vicente Duque de Estrada, Oidor de la real Audiencia de la Coruña, Regente de la de Sevilla, consejero de S. M. en el Supremo de Castilla, y de doña Maria del Cármen Usel y Guimbarda su mujer, también vecinos de Llanes: y viznieta de don Ignacio Duque de Estrada y Queipo, Caballero pensionado de la Real y distinguida orden de Cárlos III, Brigadier de la Real Armada, y de su legítima esposa doña Antonia de Antayo, naturales y vecinos de la referida villa, tios de don Manuel Duque de Estrada y Miranda Ponce de León, conde de la Vega de Sella, castellano perpétuo del castillo y fortaleza de Llanes, Mayordomo de semana y Gentil hombre de cámara de S. M., caballero pensionado de la Real y distinguida orden de Cárlos III, Intendente honorario de provincia y efectivo de las de Palencia y Salamanca, natural y vecino de Llanes, que casó con la señora doña María Casilda de la Reta.

Tuvieron el ya expresado don Benito de Posada Herrera, y doña María de la Concepción Duque de Estrada un hijo único, llamado don Blas Manuel de Posada Duque de Estrada, que falleció soltero el 22 de Febrero de 1862, a los 22 años de su edad, y era caballero de la militar orden de San Juan de Jerusalen, literato y poeta de sentimiento, ejemplar y amantísimo para con sus padres, caritativo con los pobres, bondadoso y bueno para con todos. Desde el fallecimiento de éste hijo único, su padre el don Benito de Posada, fundó y se celebra todos los domingos una misa en la capilla de la Santísima Trinidad, donde se hallan sus restos, enclavada en la Iglesia parroquial de Llanes.

Viudo don Benito y sin el hijo de su cariño, contrajo segundo matrimonio con su hermana política doña Joaquina Duque de Estrada y Món, de quien no hubo ni dejó sucesión, acabando con ellos la ilustre casa de los Duques de Estrada en Llanes, descendientes de aquel don Fernando Duque de Estrada, que casó con doña Marquesa de Nava, hija de don Juan Pariente, Contador mayor del rey don Enrique cuarto, de quien tambien vienen los condes de la Vega de Sella, y tantos ilustres varones que haríamos interminables estos apuntes si los enumerásemos todos.

IV. D. José de Posada Herrera

El Excmo. Sr. don José de Posada Herrera, nació en la villa de Llanes el dia 31 de Marzo de 1814, bautizándose en el mismo dia en la pila parroquial de Santa María Concejo, hijo de los señores don Blas Alejandro de Posada Castillo y de doña Josefa de Herrera Sánchez de Tagle. Cursó primeras letras en la escuela pública de la misma villa, y con otros hermanos mayores, bajo el cuidado de don Antonio Menendez, que después fue Cura y Beneficiado de la Iglesia de Llanes, estudió latin y filosofía en el colegio del monasterio de Celorio, al mismo tiempo que su hermano político don Francisco de Posada Fernandez de Córdova le daba lecciones de inglés, economía política y derecho público.

Cursaba matemáticas en Valladolid cuando fueron clausuradas las Universidades en 1826, y entonces le llevó a su lado como familiar su tio el Emmo. Cardenal don Pedro de Inguanzo y Rivero, Arzobispo de Toledo y primado de las Españas. Estando con este respetabilísimo señor y abiertas nuevamente las Universidades en 1832, la familia de don José le trajo a la de Oviedo donde siguió y concluyó la carrera de leyes.

Habiendo sido creada por la sociedad económica de amigos del pais en dicha capital, una cátedra de matemáticas y delineación, se la encomendó a don José Posada cuando aun era estudiante, y la desempeñó a entera satisfacción.

En la guerra civil de los siete años, 1833 a 1839, se afilió al partido progresista, y fue Alferez de la quinta compañia del batallón de voluntarios de Oviedo, organizado entre los estudiantes en mil ochocientos treinta y seis.

Fue ministro de la Gobernación en los cinco años de unión liberal; Presidente del consejo de ministros; Presidente del congreso de diputados, en votación unánime; Presidente del consejo de Estado; Secretario de el consejo real; Director general de Instrucción pública; Catedrático de derecho administrativo en el colegio de San Isidro de Madrid; académico de la de ciencias morales y políticas; de la Matritense de jurisprudencia, e individuo de otras sociedades científicas y literarias; Embajador cerca de Su Santidad en Roma; diputado a Cortes y Senador por derecho propio; caballero de la insigne orden del Toisón de Oro y condecorado con diferentes grandes cruces nacionales y extranjeras.

Tan distinguido hombre público, casó de primer matrimonio con su prima doña Cármen Ibañez Corbera y Velarde, descendiente de la ilustre y antigua casa de Miengo, de la que antes hemos hablado, y sobrina del valeroso Velarde, mártir por la patria en 1808, con cuya señora no tuvo sucesión.

De segundo matrimonio casó con su sobrina camal doña María de los Dolores Posada y Posada, de quien tampoco ha dejado descendencia.

En 1862 siendo ministro de la Gobernación don José de Posada Herrera, y reinando la magestad de doña Isabel II, se hizo la cárcel de partido judicial y casa de Ayuntamiento de Llanes.

Este esclarecido hijo, que tantos dias de gloria dió a su patria, felleció el 7 de Septiembre de 1885, precisamente en la misma habitación donde setenta y un años, cinco meses y ocho dias antes había visto la primera luz.

Llanes, por iniciativa de su Ayuntamiento, y para perpetuar su memoria, le levantó la estatua en bronce, que fue descubierta el 16 de Septiembre de 1893, y está colocada en los jardines del paseo de la Encamación, al costado del colegio de primera y segunda enseñanza, antiguo convento de monjas Agustinas recoletas, y terreno que sus abuelos y antepasados, con otros señores, como dueños de él, cedieron generosamente en 1662 para la edificación de dicho convento y sus huertas.

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