La Montaña Mágica
Arredondo

Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España

Diccionario de Madoz 1845-1850El Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España y sus posesiones de Ultramar, editado por Pascual Madoz en 16 gruesos volúmenes (Madrid, 1845-1850), ocupó un importante papel en el proceso de modernización de las estructuras del Estado en la España del siglo XIX. Curiosamente, a finales del siglo XX, el sarampión autonómico y localista que sacudió España, encontró en el Madoz una fuente inagotable con la que satisfacer las ansias bibliográficas de esas nuevas estructuras administrativas ansiosas de construir una nueva identidad: ilustres y hábiles magos de la tijera, el engrudo y el recorte, reimprimieron en volúmenes facticios los fragmentos extraídos de la magna obra de aquel patriota español, creando docenas de madozitos agrupados por regiones, comunidades autónomas y provincias ¡de los que se hace figurar como autor al propio Pascual Madoz!: Hiztegi geografiko estatistiko historikoa Gipuzkoa; Diccionario geográfico estadístico histórico de Alicante, Castellón y Valencia; Diccionario geográfico estadístico histórico de Andalucía; Diccionario geográfico estadístico histórico de Castilla y León; Diccionario geográfico estadístico histórico de Canarias; Diccionario geográfico estadístico histórico de Galicia... Si don Pascual Madoz hubiera levantado entonces la cabeza no habría dudado en organizar una partida contra tales depredadores interesados y alucinados de finales del siglo XX.

Leamos la advertencia que el autor colocó en 1850 al final de su obra (tomo 16, página 683):

Muchos de mis amigos me han manifestado que debía publicar al fin del Diccionario la historia de esta obra. Diré sobre ello breves palabras. Durante mi emigración de 1830 a 1832, me dediqué en París y en Tours al estudio de la geografía y de la estadística: publicado el decreto de amnistía, llegué a Barcelona y a principios de 1833 me puse al frente de las oficinas del Diccionario Geográfico Universal que en aquella ciudad se publicaba. Entonces adicioné e imprimí la obra titulada Estadística de España, que había escrito en francés mi amigo el Sr. Moreau de Jonnes. La buena acogida que tuvo este mi primer ensayo así en Madrid como en Barcelona, y la venta instantánea de los 2.000 ejemplares de aquella tirada, me decidieron a emprender un Diccionario de España, mejorando, o al menos pretendiendo mejorar la publicación del Sr. Miñano, que había prestado con su obra, y a pesar de los defectos que pueda contener, un verdadero servicio a su patria.

La primera instrucción y circular dirigida después de un detenido exámen sobre el plan de mi obra y los medios de llevarla a término, tiene la fecha de 4 de junio de 1834; pero como la guerra civil se extendía por muchas provincias, y yo mismo hube de tomar una parte muy activa en ella, nombrado en el año de 1835 gobernador militar y juez de primera instancia del valle de Arán, reuní muy pocas noticias, y acaso no pasaban de 20 los colaboradores que en aquella época tenía yo en toda España. Desde las montañas de Cataluña vine a Madrid en el año de 1836, diputado de las Cortes constituyentes por la provincia de Lérida. Extendí desde luego mis relaciones, adquirí algunos datos, constando sin embargo el personal de la redacción de solos dos escribientes. La noticia de los fusilamientos de Estella me hizo creer, al concluir el mes de febrero de 1839, que estaba muy cercano el término de la guerra civil, y desde aquel instante, y sin vacilar, monté ya en grande escala mis oficinas: busqué colaboradores en todos los partidos de España, y los encontré tan entendidos como desinteresados. No soy yo el autor del Diccionario Geográfico, Estadístico e Histórico: esta gloria corresponde a tantos y tan distinguidos colaboradores que he tenido en todas las provincias y a los bueos amigos que han trabajado en las oficinas de mi redacción, cuyos nombres, los de aquellos y los de estos, figurarán con los de los corresponsales de Cuba, Puerto Rico y Filipinas en lugar oportuno; corresponde a todos los Gobiernos que se han sucedido desde 1836 hasta el día, porque todos sin distinción de colores políticos, han secundado noble y lealmente mis esfuerzos.

La impresión del Diccionario principió en 27 de mayo de 1845, y ha concluido en 11 del mismo mes del año 1850. Acaso no haya ejemplar de una impresión tan rápida, de obra tan voluminosa y de letra tan reducida; y reducida ha debido ser forzosamente, para poder utilizar todos los materiales que había reunido.

Hijo de humilde y pobre familia, sin más bienes de fortuna que los que me ha proporcionado mi aplicación, después de 15 años, 11 meses y 7 días de trabajos literarios he conseguido dar cima a una obra, que todos consideraban difícil, que más de uno reputaba imposible. Miñano trazó el camino que yo he seguido: toda mi ambición se reduce hoy a ver todavía otro trabajo que oscurezca el mío, emprendido por algun jóven estudioso, que haga conocer mejor que yo todo lo que puede, todo lo que vale la muy noble, la muy generosa Nación Española.

Madrid, 11 de mayo de 1850.
Pascual Madoz

 

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Llanes en el Diccionario de Pascual Madoz