Portal de Llanes

El arte prerrománico asturiano

Arte Prerrománico.

Al ser invadida la Península Ibérica por los árabes a principios del siglo VIII, surgió en Asturias el más importante foco de resistencia cristiana. Y en esa región sin antecedentes artísticos, incomunicada, sometida a la tensión de la guerra, va a florecer un arte asombroso, que con razón es considerado como el más claro antecedente del estilo románico.

Organización social en el reino asturiano

No se entendería el «milagro» del arte astur sin un cierto conocimiento de la sociedad que se fomó en aquellas agrestes comarcas. La sociedad asturiana del siglo VIII ofrecía rasgos originales en relación a la europea de la época. La división en dos capas, una elevada, aristocrática, y una amplia base campesina, que se acoge a relaciones de dependencia personal con respecto a aquella, era lo usual en la Europa Feudal. Pero si nos aproximamos en Asturias a estos dos grupos inmediatamente percibimos notas peculiares.

La nobleza asturiana se dividía a su vez en dos subgrupos: la aristocracia áulica, que desempeñaba funciones de cohorte palatina en tomo a los reyes, y la nobleza de segunda categoría, guerrera, que dirigía la lucha contra el Islam.

En cuanto a los campesinos eran libres y con frecuencia propietarios, aunque se sometieran a la protección de los nobles. Cuando aumentó el territorio reconquistado y Alfonso II trasladó la capital a Oviedo, se multiplicó el artesanado, y es obvio que sin carpinteros, albañiles, picapedreros y herreros no se hubiera podido acometer la construcción de la magnifica serie de edificios que exhibe la producci6n arquitectónica del pequeño reino entre los siglos VIII y X.

La tensión de una sociedad en guerra divina explica la proliferación de iglesias, en tanto que los monarcas y su nobleza áulica impulsaban la edificación de minúsculos palacios, hospitales, baños y suntuosas villas de campo. Sólo conservamos los edificios religiosos y algunos de los palatinos, pero la arquitectura civil debió alcanzar una calidad notable. De una sociedad original, que necesitaba reafirmar sus diferencias con el poderoso enemigo del sur, emergió un arte original.

Evolución del arte asturiano

Tres reinados señalan tres fases artísticas: Alfonso II (791-842), Ramiro 1 (842-850) y Alfonso III (866-910). La plenitud corresponde al breve reinado de Ramiro. En la primera fase todavía se aprovechaban fustes y piezas di versas de edificios romanos y visigodos; en la tercera se señala ya la influencia árabe en la decoración y en algún elemento arquitectónico; pero en la etapa ramirense la planificación de los edificios, fijando de antemano el lugar que ocupará cada pieza, y la talla de todas ellas, supone la existencia de talleres artesanales y de arquitectos que crean según las funciones a que se destina la construcción.

Esta arquitectura es la auténtica precursora del románico por sus elementos y más todavía por su tectónica, por los sistemas constructivos empleados, así como por la in corporación de la decoración al edificio. Lambert sostuvo que los peregrinos a Santiago habían seguido la ruta costera hasta el siglo XI y pudieron contribuir a difundir el estilo del reino (es visible la huella asturiana en la cripta de San Antolín de Palencia, una de las primeras muestras del románico español) y aunque estudios posteriores (Vázquez de Parga) hayan puesto en duda la utilización de tal itinerario, parece indudable que los peregrinos que se dirigían a Compostela, hacia el sepulcro hallado precisamente du rante el reinado de Alfonso II, conocieron las realizaciones artísticas de la región y difundieron rasgos que van a ser aprovechados en el estilo románico.

Rasgos característicos de la arquitectura asturiana

El más trascendental de todos es el uso de la bóveda de medio cañón, a veces peraltada. En Europa no se generalizó hasta el siglo XI, pero en Asturias se utilizó con dos siglos de antelación. En los edificios de la etapa de Alfon o II son más usuales las cubiertas de madera, y la bóveda se reserva para tramos pequeños, como los ábsides. Ya con Ramiro I, los arquitectos se atreven a cubrir la construcción con bóvedas sobre arcos fajones, que se apoyan interiormente en pilastras adosadas al muro y, exterior mente, en contrafuertes, cuya multiplicación constituye una de las notas más llamativas.

El arco de medio punto, frecuentemente peraltado, sustituye otro rasgo morfológico esencial. Se rompió por tanto con la forma de herradura del arco visigótico. Frente al sillar visigótico, los edificios asturianos utilizan en los muros la mampostería o el sillarejo, con refuerzo de sillares y sillarejos en las esquinas y los contrafuertes. Para compensar la humildad de las piezas se emplearon elementos decorativos, como los medallones, que en el período ramirense se colocaban entre los arcos, o el alfiz o moldura que enmarca la ventana, como harán los árabes, o la celosía, tomada de Roma. Medallones, alfices y celosías, sabiamente combinados, junto con las pinturas murales, casi en su totalidad perdidas, prestaban al edificio una sensación de riqueza sorprendente, si se tiene en cuenta la pobreza de un reino que carecía de todo, hasta de territorio.

Las iglesias se diseñan con una serie de líneas rectas. Siguiendo la tradición paleocristiana, son de planta basilical, pero sustituyen las columnas por pilares, que suelen carecer de capitel. Los ábsides son rectangulares, y el que corresponde a la capilla mayor tiene una cámara secreta con acceso solamente desde el exterior, probablemente para esconder el tesoro. Al cuerpo de la iglesia se le añade a veces un porche o pórtico lateral, anticipando características del románico castellano.

Principales muestras del arte asturiano

Al reinado de Alfonso II corresponde la Cámara Santa (Catedral de Oviedo) y San Julián de los Prados (Santullano), construcción de proporciones amplias pero todavía cubierta con artesonado de madera. El reinado ramirense ofrece la obra magna de Santa María del Naranco, concebida inicialmente como palacio y consagrada posteriormente. En este edificio, el deseo de decoración integrada en la construcción se hace notar en los mencionados medallones y sobre todo en los motivos funiculares, con forma de cuerda, en los fustes y en los bordes de los capiteles, rasgo decorativo que se repetirá en otros momentos. Al mismo período corresponde San Miguel de Lillo, del que se conserva sólo una pequeña parte, y Santa Cristina de Lena. En el reinado de Alfonso III, San Salvador de Valdediós, en el frondoso valle de Boides, donde se retiró el monarca al ser destronado por sus hijos, introduce elementos mozárabes.

En orfebrería deben ser destacadas piezas singulares, desde la Cruz de los Ángeles, que Alfonso II regaló a la catedral de Oviedo, hasta la extraordinaria Caja de Ágatas, de principios del siglo X, con arcadas de oro, placas de esmalte e incrustaciones de piedras preciosas.

Galería de fotos del Prerrománico asturiano
San Miguel de Lillo desde el interior. Pincha para ampliar. San Miguel de Lillo. Pincha para ampliar. Iglesia de San Tirso. Pincha para ampliar. Santa Cristina de Lena, interior 1. Pincha para ampliar.
Santa Cristina de Lena, interior 2. Pincha para ampliar. San Julián de los Prados 1. Pincha para ampliar. San Julián de los Prados 2. Pincha para ampliar. Iglesia de la Santa Cruz en Cangas de Onís. Pincha para ampliar.
San Pedro de Nora. Pincha para ampliar. Santa María del Naranco, interior. Pincha para ampliar. Santa María del Naranco. Pincha para ampliar. Santianes de Pravia. Pincha para ampliar.

Subir al principio del documento
www.llanes.as