José Ignacio Gracia Noriega

Sobrefoz
 

Ponga es un concejo extenso y montañoso, poco poblado. Limita con los concejos de Caso, Partes, Amieva, Cangas de Onís y León, por las sierras de Peloño y Tolivia, y su economía es ganadera, basada, como anota Cabezas, «en una raza autóctona, muy apta para tierras tan difíciles». Cabezas además escribe: «La orografía de Ponga ha popularizado su territorio entre cazadores y montañeros. Abundan todas las especies de caza mayor y menor. En tiempos hubo en sus bosques urogallos, esa rara especie de volátil montaraz. Los montañeros deportistas asturianos hacen excursiones a los Picos del Pierzo, El Raso, Las Vedules y Peña de Sobancio. En este término se encuentra la caverna de Cobarzosa, grande y muy visitada. También lo es la de Taranes, con dos kilómetros de profundidad. Una de las curiosidades turísticas del camino de Ponga es el pueblo de los Beyos, en que la vista de las casas colgadas en una montaña vertical sobrecoge el ánimo. Para muchos de estos pueblos es como si no se hubiera inventado la rueda, pues sus vehículos no pueden utilizarla por lo accidentado del terreno. También es pintoresco el balneario de Mestas de Ponga, en plena montaña».

Casi hemos visto Ponga. Ahora conviene fijarse en los detalles. Desde San Juan de Beleño se ve Sobrefoz. En rigor, a Sobrefoz se va por dos partes, y en una bifurcación de la carretera que viene de Cangas de Onís hacia Beleño hay dos indicadores juntos, pero uno señala hacia la derecha y el otro hacia la izquierda; los dos señalan la dirección de Sobrefoz, bien se quiera ir por Beleño, que es mayor rodeo, o por Abiegos. Lueje se refiere a «la agreste aldea de Sobrefoz», y, efectivamente, bajando desde San Juan de Beleño, que queda más alto, el paisaje es impresionante, las gargantas tremendas, los desfiladeros cortados a pico sobrecogen el ánimo.

Por este lugar tan quebrado entraron las tropas del general Gómez en Asturias en 1836. Gómez, al frente de su división expedicionaria, con la cual recorrió casi España entera, salió de la localidad alavesa de Amurrio el 26 de junio, y el 31 penetró en Asturias por Vidrieros, Pedrosa del Rey, Sobrefoz, Puerto de Tarna y Muñera, y el día 5 de julio ocupaba Oviedo. Pirala, que en su relato de la marcha sigue a José María Delgado, cronista de la misma, señala que Gómez «pasó sobre Fox por el famoso puerto de Tarna», creyendo erróneamente que Fox era un río, aunque el nombre de Sobrefoz aparece correctamente escrito en el apéndice de los lugares por los que pasó la expedición.

Sobrefoz es el pueblo más al sur de Ponga. Tiene iglesia parroquial, bajo la advocación de San Pedro, algún buen edificio como el palacio de los Casso en La Aldea, o palacio de la Costaniella, y la casa solariega de los Yano, y tres barrios: Boiles, Yano y La Aldea. Las peculiaridades de este lugar llevaron a Luciano Castañón a dedicarle un extenso y detallado trabajo, donde escribe: «Consta Sobrefoz de tres barrios: [232] Boiles, Yano y La Aldea. Tuvo su origen en el de Boiles, pero según la tradición, en un tiempo fue Ayuntamiento de Ponga y de Caso, y aún conserva, aunque dedicado a cuadra, el edificio que sirvió de Ayuntamiento. Este lugar fue asiento de la un día poderosa familia de los Boiles, que disfrutó de numerosos privilegios, viviendo en tal barrio solamente esa familia –que constituía la nobleza–, mientras el barrio de Yano lo poblaban los plebeyos o villanos –todavía en ese barrio existe una quintana o zona que se llama Villa–. Posteriormente en esta Villa se estableció otra familia también con privilegios, llamada Yano y que dio nombre al barrio. En el tercer barrio, La Aldea, se estableció una rama de los Casso, señores del coto de Cazo, y allí construyeron un palacio, agrupando en torno a sí lo que hoy constituye el más numeroso barrio (en su día, los Boiles y Yanos lo llamaban despectivamente La Aldea y los consideraban advenedizos), pero con el tiempo los Casso llegaron a ser los verdaderos amos y señores de los tres barrios que hoy componen Sobrefoz».

Las rivalidades entre estas familias por hacerse con el control del pueblo tal vez hayan generado alguna historia rústica y remota entre Montescos y Capuletos apellidados Casso o Boiles.

Los habitantes de Sobrefoz, ganaderos como los de todo el concejo, proclamaban en una instancia enviada a Isabel II que desde el año 1400 tenían derecho a pastos en la Marina. La ganadería ha inspirado costumbres y formas de convivencia, y así tenemos que, como señala Luciano Castañón, «en Sobrefoz, como en otros pueblos, existe un Corral –se conservan aún sus restos– llamado «de Concejo», donde se metían las vacas forasteras –de otros pueblos– que son [233] predindas –«de prenda»– a causa de los daños originados en terrenos de la comunidad o de particulares, al efectuar la res ajena un pasto abusivo».

Por esta zona hay leyendas de cuélebres y ayalgas, y con motivo del Carnaval los jóvenes de La Aldea se peleaban a palos con los de Yano y Boiles en la cría de Yano, lo que entusiasmaría a don Armando Palacio Valdés, al comprobar que no están perdidas del todo las antiguas tradiciones guerreras.

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José Ignacio Gracia Noriega, Cronista Oficial de Llanes
Entre el mar y las montañas, recorridos por la comarca oriental de Asturias
Económicos-Easa, Oviedo 1988, páginas 230-233
 

La Montaña Mágica José Ignacio Gracia Noriega / Entre el mar y las montañas
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